Buscando la novedad, me perdí en los recovecos de la verdad

El despertar de la mente

Existe gente más tradicional y otra más progresista. Existe gente que mataría por estar con su pareja el resto de su vida en una relación estable y gente que se sentiría atrapado en una relación que durara más de 3 meses. La búsqueda de la novedad en cualquiera de sus formas se hace muy patente, especialmente en la adolescencia. Todo es nuevo y emocionante y como no puede ser de otra manera, actúa como una droga. Cada sitio, comida, persona, tema, ropa, vehículo, color… que suponga nuevo, es un estímulo que reforzar.

¿Para qué existe la novedad?

Para que no nos durmamos viendo un vídeo de 30 minutos de YouTube. Hecho el chascarrillo de turno, vamos a profundizar más en el tema. La novedad podría estar unida de alguna manera a la atención. Se pueden tratar de inputs y outputs como estímulos que procesa nuestro cerebro y que “refrescan”, inician, terminan… es decir, mantienen la atención de la persona que se somete voluntaria o involuntariamente a esos estímulos.

Si no, cuando estamos viendo un programa de televisión o vídeo de YouTube, cuando salta automáticamente la publicidad que con su gran cantidad de características como el sonido, las imágenes, personajes, actos etc. todo ello diseñado de tal manera que produzca “enganche” al espectador.

Para proceder con cautela, quizá sea necesario establecer qué es y qué no es la novedad, puede que con una definición clave quede más establecido el contexto y/o buen camino por el que queremos transitar. Bajo el campo de la etimología, el término “novedad” proviene del latín novitas  y viene a signiticar “cualidad de nuevo”. Los léxicos de los cuales está formado son: novum (nuevo) unido al sufijo -dad (cualidad).

Así pues, algo novedoso o nuevo puede designase a una persona (iniciada por primera vez en un trabajo), un objeto creado, un libro escrito y publicado por primera vez, una película estrenada, ropa de temporada y así, un largo etcétera. Se suele decir que “ya está todo inventado” como alusión a que todo lo que debería existir, ya forma parte de la existencia humana o está en ella desde hace tiempo, por tanto, dependerá del punto de vista subjetivo de cada uno, asumir tal premisa o rechazarla.

Lo nuevo vs lo viejo

Sin embargo, se puede estudiar o aplicar la novedad a cualquier temática o área en la vida humana.

¿Por qué resulta tan excitante algo novedoso? ¿necesitamos de verdad la novedad? ¿podríamos tener una buena vida con la pesadez de la monotonía sin que nada cambie? ¿Sería adecuado o perjudicial para la estabilidad emocional?

Podría resultar más que probable asumir la realidad de que cierto factor de novedad existe porque tiene una función o utilidad concreta en el devenir de la existencia humana. Veamos estos conceptos ilustrados a través de ejemplos con los que nos podríamos identificar:

  1. Imaginemos que tenemos el mismo trabajo haciendo las mismas tareas día tras días durante 15, 20 o 30 años. Sin que absolutamente nada cambiara, los mismos compañeros, los mismos recursos etc.
  2. Tenemos la suerte de compartir el día a día con una pareja. Pasado el período del enamoramiento en el que llegamos a conocer a esta persona, se sobreviene una invariabilidad de que dura 10, 25 o 40 años en la que todo se mantiene igual que el principio (ej. relación sin hijos).
  3. Conocemos a un/a amigo/a desde pequeños y nuestra amistad se mantiene regularmente inamovible y estática durante toda la vida. Cuando hay una quedada, se hacen las mismas cosas y siempre se habla de los mismos tema.
  4. Finalmente, cuando nos convertimos en adultos y obtenemos nuestro primer empleo, nos compramos un conjunto de ropa y accesorios (pantalones, camisetas, jerséis, chaquetas, calcetines, ropa interior, zapatos etc.) y nos ponemos esa misma ropa durante 20 o 30 años (con sus consecuentes arreglos).

 

Cuando la novedad resulta insaciable

 

Podríamos divagar y perdernos en un océano de ejemplos más para ilustrar esto, pero con esos cuatro nos podemos hacer una idea primigenia del alcance o posibles efectos que podría tener el hecho de llevar la monotonía (como concepto diametralmente opuesto a la novedad) a su máxima expresión.

Neofilia.

Sin embargo, cuando la persona se encuentra en una búsqueda constante y obsesiva de la novedad, puede tratarse de una condición conocida como Neofilia. No se trata de algo negativo si se modula con prudencia y se encauza adecuadamente. Existen algunas características que por norma general, definen a una persona con una tendencia exagerada hacia la novedad:

  • Adaptación más rápida a sucesos y entornos, lo cual, reviste de una resiliencia más potente.
  • Ven la rutina y la tradición como una cárcel de la que huir y rebelarse.
  • Necesidad explícita por vivir experiencias y situaciones nuevas de manera constante.
  • Lo conocido les aburre y a veces les va a costar mostrar un esfuerzo sostenido en el tiempo para alcanzar objetivos concretos.

La novedad forma parte de la vida, pero como, puede convertirse en algo negativo y perjudicial si nos dejamos dominar por ello. Ni la rutina es un infierno, ni vivir en la novedad permanente un paraíso terrenal. Al final, la clave resultaría en encontrar la cantidad justa y adecuada de novedad para cada persona y con la que se sienta a gusto y cómodo.

¡Empieza tu propio camino hoy!