Me gusta mucho leer. Diferentes temáticas, historias y personajes que me aporten y sobre todo, que me hagan reflexionar.
Un hobby barato y prácticamente ilimitado.
Recientemente me he topado con un libro diferente a los que suelo leer habitualmente y que me ha hecho plantearme muchas cosas desde mi trabajo como Sexólogo. Una lectura que bajo mi punto de vista está recomendada para aquellas personas que tengan la mente abierta y ganas de explorar y explotar su sexualidad como les venga en gana.
La joya en cuestión es Follar y Comer sin culpa, de la autora colombiana María del Mar Ramón, donde en esta obra usa su desnudez emocional, espiritual y vital para ofrecernos una experiencia cruda, necesaria, inmersiva y profundamente humana llena de sufrimiento, descubrimiento y placer con culpa y sin ella, orgasmos liberadores de la opresión de una sociedad que se pasa de patriarcal y retrógrada en ocasiones.
Hace un tiempo estuve reflexionando acerca de la responsabilidad sexual, pero de vez en cuando, apetece volver a sacar el tema a la superficie, porque la vida lo exige y porque por lo visto, hablar de esto de manera natural aún no es lo normal, y debería serlo.
Voy a hablarte de ése encuentro sexual. Tan deseado como placentero. Tan tensionado como ansiógeno. Tan divertido como oportunidad para desconectar de tu vida y la misma para conectar con la persona con la que estás teniendo sexo, sea cual sea la postura, color o preferencia amorosa y de placer llevada a la práctica.
Hay que reivindicar que ¡¡¡A TOMAR POR SACO!!! los estereotipos ni los «es lo que toca» o «esto tienes que hacerlo así porque es lo que hay» a la hora de echar un polvo, follar o tener una relación sexoafectiva. Resulta indiferente si es un encuentro de una noche con un/a desconocido/o, si es un polvo con un/a follamigo/a, si se trata de una relación sexual con una pareja etc. En el sexo todo está permitido, pero no todo consentido.
Ahí quería llegar, a una expresión que debería dejar de serlo, para convertirse en una realidad:
Responsabilidad Sexual
No es algo baladí, ni innecesario, ni trivial… A menos que volvamos a querer tener un sexo mecánico, intrascendente, violento y sin cuidado ninguno.
Cualquier encuentro en el que se dé una unión genital debe ser y debe tener unas premisas para llegar a ser liberador y placentero y que no se quede en la esfera de tuve sexo por miedo o sin ganas o por complacer.
Dejaros de rollos porque no hemos nacido para ser el objeto sexual de nadie.
Bajo mi humilde punto de vista, estos puntos son los que deberían incluir una responsabilidad sexual sana y libre que florezca en cualquier relación sexual en la que primen el deseo, el consentimiento y la libertad de opinión y preferencias.
- Comunicación en todo momento de que es lo que nos gusta y cómo quiero que tú me lo hagas (Y PEDIRLO).
- Respeto máximo a la persona y a su cuerpo, priorizando tener sexo sin causar ningún tipo de dolor físico ni emocional.
- Uso de medidas anticonceptivas que garanticen el placer y la libertad por encima de cualquier miedo.
- Promover un clima de confianza entre ambas personas para experimentar lo que ambos deseen vivir.
- Buscar el consentimiento real y libremente expresado por ambas partes para tener esa relación sexual.
- Cuidado de la esfera de intimidad y privacidad que se crea entre ambas partes.
- Jamás supeditar el deseo sexual de la otra persona por encima del propio.
- Restringir al máximo el consumo y uso de pornografía y objetos como el satisfyer que pueden llegar a bloquear y condicionar la experiencia a un nivel mente-cuerpo.
En última instancia, que todos tengamos claro que el sexo no debería ser una moneda de cambio bajo ninguna circunstancia. En pleno siglo XXI no debemos permitir que esta maravillosa experiencia humana de crecimiento y comunicación se vea empañada por opresión, machismo, patriarcado, lo que se espera de ellos o de ellas, visiones envenenadas de lo que «debería ser» sexo que provienen del porno heteronormativo, las películas o las series de televisión, las revistas eróticas etc.
El sexo entre dos cuerpos, almas y seres humanos es una vía de expresión humana, cálida y placentera que debe ser respetada y cuidada. Es un lienzo en blanco para expresar emociones, conductas y preferencias sin ningún tipo de límite, tiempo ni condición.
Ha sido creado para ser disfrutado y gozado por todas y todos, sea cual sea nuestro sexo, género, problemas, inseguridades, preferencias, edad, etnia o condición.
Cómo dijo mi profesor de Lengua Castellana en el instituto: «follad follad, que el mundo se acaba».
Bueno no sé si se va a acabar, pero sí os recomiendo que tengáis tantas experiencias sexuales como deseéis y os apetezca tener y con quién deseéis.