Lo Que Callas por Culpa y Lo Que Imploras por Necesidad: El Lenguaje que Te Rompe por Dentro

El despertar de la mente

Cada día somos más conscientes de cómo es la realidad. En estos momentos en los que vivimos, sabemos que la alimentación está corrompida en los supermercados con productos llenos de estabilizantes, ultra procesados y sustancias químicas que dañan nuestro cuerpo y que por comodidad y precio reducido, seguimos consumiendo.

No es una novedad que los medios de comunicación nos manipulan a través del miedo, así como las redes sociales nos incitan a la dependencia y al consumismo. Así como la publicidad etc.

Que todo esto sirva de ejemplo para lo que quiero remarcar hoy: el poder de las palabras.

No es casualidad que muchísimas parejas que van a terapia por problemas de toda índole, vienen con ideas pre concebidas de lo que “debería ser” o como “tendría que comportarse” mi pareja o “cuando hay amor es para siempre”…

La realidad que hay detrás

Lo que sucede es que la ficción pone en tela de juicio a la realidad. Esta “visión” de la pareja y las relaciones muchas veces se encuentra en un “condicionamiento” que todos hemos recibido a través de las películas de Disney (las antiguas), mucha cinematografía actual de películas románticas y de comedia romántica en la que nos enseñan lo bonito que es el amor, que todo lo puede y que podemos llegar a ser la “pareja perfecta”.

Películas, series de televisión o canciones de música en la que se sobrevalora la superficialidad como la belleza externa, el dinero o patrimonio, el estatus social o el rendimiento sexual, sin parar a valorar otras cosas mucho más importantes como la salud mental, los valores o la bondad de la persona.

¿Qué sucede con estas palabras o ese mensaje que se transmite?

Que termina creando en nuestra cabeza un “ideal” de amor y pareja que nada tiene que ver con la realidad. Y por desgracia, eso conlleva inevitablemente el sufrimiento y el malestar, así como relaciones de dependencia emocional y toxicidad.

Dos palabras con un gran poder

En este contexto, hay dos palabras que se repiten hasta la saciedad en infinidad de películas, series y canciones de todo el mundo y que, causan un gran daño sin que nos demos cuenta.

Veamos la primera de ellas, la omnipresente CULPA.

Frases míticas como “tú tienes la culpa de…” o “yo tengo la culpa de que esto haya pasado” son el padre nuestro de cada película en la que haya alguna relación de amor, algún momento de comedia e incluso acción y suspense.

Pero, si a una persona le hace sentir mal cuando alguien que quiere le dice “esto pasado por culpa tuya”, es aún peor cuando tú te lo dices a ti mismo o a ti misma.

Porque en ese preciso instante, estás invocando una toxicidad emocional compleja de revertir.

¿Qué significa esto? Pues que tú te digas a ti mismo que has tenido un resultado que no te gustaba y aceptas que es por “culpa” tuya, lo primero que vas a sentir es un remordimiento enorme y una sensación de no poder hacer nada. Como si tu cabeza se fuera hacia el pasado al momento en que metiste la pata y creyeras de verdad que no puedes hacer nada.

¿Y qué puedo hacer para remediarlo?

Dejar de usar la palabra “culpa” diariamente y cambiarla por RESPONSABILIDAD. Cuando empieces a usar esta maravillosa y eficiente palabra, te darás cuenta de que te sientes mucho mejor e inmediatamente, te pones en una situación de querer solucionar el problema, NO DESDE EL AUTO REPROCHE, sino desde la madurez y la voluntad de hacerlo mejor la próxima vez.

La otra palabra es NECESIDAD. A todas horas escuchamos en el trabajo, en casa, con nuestros amigos o en las noticias la clásica frase o sentencia de “yo necesito esto para…”. Ahora que estos en verano, es súper fácil escuchar la frase mítica de “necesito más dinero para irme de vacaciones” o “buff, necesito un par de días libres para descansar” o “necesito una casa para ser feliz”.

Estas afirmaciones problemáticas e injustas, aunque creamos que son inocentes y que con ellas estamos manifestando un deseo o sueño por cumplir, en realidad lo que estamos solicitando es una carencia en nivel constante.

Sucede lo mismo que con las quejas y la gratitud. La primera de ellas reclama la carencia y la segunda, la abundancia.

En este caso, como sugerencia, es mucho más saludable borrar de nuestro diccionario mental la palabra NECESIDAD y sustituirla por otras como algunas que vamos a exponer a continuación a modo de ejemplos:

  • Me hace falta un poco más de dinero para ir de vacaciones.
  • Estaría bien tener dos días más de descanso.
  • Para mi actual estilo de vida, me voy a sentir más independiente cuando consiga mi casa.

Como siempre digo, no se trata de hacer milagros ni de cambiar de la noche a la mañana, se trata de hacer un cambio de un 1% cada día, paso a paso y poco a poco.

¡Empieza tu propio camino hoy!