¿Alguna vez te ha pasado que ibas a tener sexo y de repente no se te levantaba?
Seguro que hubieras preferido que se te hubiera puesto como el mástil de un velero.
Quizá llevabas días pensando en cómo ibas a penetrar a esa persona que despierta tu deseo y con la que te imaginabas sintiendo un placer completo.
Después, puede que pienses, ojalá haber sabido de antemano lo que iba a pasar, eso me hubiera ahorrado un disgusto. Me sabe mal decepcionarle/a, pero ahora no es posible.
En ése momento, la persona en cuestión, te dice que no pasa nada, que no es nada importante y que se puede hacer otro día. Te tragas el marrón pero observas que se queda con una cara desencajada, y aunque intenta disimular su preocupación, prefiere tranquilizarte a dar su sincera opinión.
¿Qué crees que está pensando de verdad?
Lo habitual es que ya tengas suficiente con no haber podido conseguir y mantener tu erección, como para estar pendiente de lo que piensa esa persona.
Sin embargo, puede que tú mañana ya lo tengas superado, pero esa persona, quizás seguirá dándole vueltas.
¿Cuál es la verdad?
En caso de esa persona con la que ibas a tener sexo, sea una mujer, podría haber pensado varias cosas en ése momento.
- Pensará que ha sido culpa suya
- Que no es lo suficientemente atractiva
- Que no va vestida todo lo sexy que debería
- Que tú piensas que no es guapa
En definitiva, un conjunto de creencias que nada tienen que ver con la REALIDAD y que tan sólo hacen que dañe su autoestima y auto concepto.
La verdad es que, cuando es una ocasión aislada, en Sexología hablamos de impotencia secundaria y con gran frecuencia, es causada por el estrés. Puede ser que estemos pasándolo mal en el trabajo, hayamos tenido una discusión con la familia o llevemos sin hablar durante meses con un amigo de toda la vida. Cualquier problema, situación o preocupación, hace mella en nuestro rendimiento sexual.
Cierto es que el cerebro es el órgano sexual más potente, pero si éste está “bloqueado”, por algún problema que tiene entre manos, es posible que tu pene no consiga esa erección.
Como sugerencia a las mujeres, no os sometáis a esa tortura mental.
¿Para qué hacerlo?
Sólo os traerá confusión y sufrimiento. Un sufrimiento innecesario que no sólo no contribuye a mejorar, sino a empeorar los problemas.
¿Cómo puedo superar esa situación?
Sólo 1 cosa. Comunicación abierta y sincera.
El buen sexo se construye con una buena comunicación por ambas partes y es responsabilidad de los dos nutrirla en cada encuentro sexual para que fluya de la mejor manera posible.
Al final, el sexo es un canal más de comunicación entre personas y ésta, puede ser una oportunidad magnífica para comunicar nuestras inseguridades y situaciones que nos causan estrés.
Las dos caras de la moneda
Si eres el chico al que le ha pasado, no te preocupes, la próxima vez saldrá mejor. No te avergüences, no tienes ninguna obligación de “dar la talla” ni tienes que “cumplir” para sentirte más hombre. Acepta que te ha pasado por algún motivo, quizá estrés, y tómatelo como un aviso de que tienes problemas en tu vida que necesitas resolver.
Si eres la chica, ten por seguro que tan sólo obtendrás sufrimiento si le haces caso a esas inseguridades y creencias irracionales. Que sepas que tienes la opción de comunicarle al chico lo que te pasa por la cabeza.
¡¡¡No es una locura!!!
Es una opción responsable y madura.
Se trata de decir la verdad y no reprimir tus falsas inseguridades. Puede decirle perfectamente:
“Me he sentido mal conmigo misma porque he pensado que lo que ha pasado tenía que ver conmigo”.
La respuesta que recibirás, seguramente te sorprenderá en el mejor de los sentidos.
Comunicar para crecer
Siempre tenemos opción. Podemos elegir callar. Podemos elegir comunicar. Sabemos que existe la responsabilidad afectiva, pero no tenemos claro cómo aplicar la responsabilidad sexual.
Este podría ser un buen comienzo.
Los dos os sentiréis mucho mejor con vosotros mismos porque:
- Le estaréis quitando hierro al asunto de una manera adulta y honesta.
- Aceptaréis la verdad de vuestras respectivas situaciones.
- Daréis paso al humor y veréis reforzada vuestra comunicación.
- Aunque no tengáis penetración en ése momento, de seguro os sentiréis satisfechos por cómo habéis afrontado las situación juntos.