Según la RAE, se define la confianza como “la esperanza firme que se tiene en alguien o algo, así como persona con quién se tiene un trato íntimo y familiar”.
La confianza, es una emoción, sensación o fe que se tiene depositada en alguna persona que nos importa o en un trabajo, proyecto o empeño. Es un fenómeno que se va creando entre dos personas desde el segundo 1 desde que se conocen.
Es como una esfera existente entre ellas, y se le da forma a través de las miradas, los gestos, el tono y timbre de la voz, el contenido de lo que se dice y lo que no se dice… Esas charlas largas entre dos personas desconocidas que van abriéndose paso en el tiempo y el espacio, que van dedicándose tiempo para conocerse.
La Esfera de la complicidad
Una hermosa sensación te recorre la espalda en forma de escalofrío dulce, cuando vas descubriendo que tienes cosas en común con la persona con la que estás interactuando. Sientes facilidad en el preciso instante en que piensas: “vale, a esta persona le gusta hacer esto que hago yo también, qué bien”.
Le vas dando forma a esa complicidad que inunda el momento y que, de manera inadvertida, te asegura que todo va sobre ruedas.
Cuando tú inviertes confianza en una persona, de manera directa, esperas que esa persona a la que le tienes simpatía, te cae bien y tienes cosas en común; esperas que te trate bien y tú tratarla bien. Esperas que todo vaya bien entre vosotros y que esa confianza, esa esperanza depositada, nos se vea nunca estropeada ni destruida.
Por otra parte, cuando se invierte un tiempo de vida en conocer a otro ser humano y las áreas que son importantes para esa persona. Estamos metiéndonos en la mente y el corazón de esa persona a través de la escucha empática. Ponemos nuestras emociones y oídos al servicio de la historia vital de una persona que nos interesa.
El Fenómeno de la intimidad
Durante ese proceso, se va creando la intimidad entre dos almas que realizan actividades juntas. Un espacio de familiaridad y estrechura se abre paso en el contexto de la relación y precisamente, éste fenómeno, va haciendo engordar el globo de la confianza. Así como también sucede a la inversa, cuanto mayor es la confianza, mayor es la intimidad desarrollada.
Es como un juego de capas, en el que, para ir penetrando en la esencia de un ser humano, tuvieras que invertir tiempo, esfuerzos y dedicación en ir averiguando cómo es el mundo de esta persona, y poco a poco, de manera recíproca, se van cayendo las capas o corazas que todos tenemos (y que no dejamos caer por cualquier persona que pasa por nuestra existencia).
Cuanto más tiempo y espacio dedicamos a una persona, más sencillo resulta que se haga más sólida esa confianza entre ambas. Más confesiones, opiniones y debates han habido y mucho más se ha reforzado la intimidad a lo largo de dicho período.
La confianza, es una de las 3 bases más sólidas sobre las que se sustenta una relación social y sin la cual, es muy complejo que se mantenga a lo largo del tiempo.
