¿Qué se siente al cumplir un sueño?

¿Qué se siente al cumplir un sueño?

Ese fue mi objetivo hace un par de años. Me encontraba en diciembre de 2022. Me acababan de despedir y tan solo deseaba concentrarme en las celebraciones de Navidad con mi familia.

El día de nochevieja, me desperté temprano con un ímpetu por escribir que me desbordaba. Cogí mi móvil y empecé a escribir una lista de objetivos que sí o sí, quería cumplir en 2023.

El primero de la lista, era hacer un viaje a Islandia. Llevaba más de 10 años con la idea en la cabeza, pero algo me decía que aún no era el momento.

HASTA ÉSE DÍA.

 

El punto de inflexión

 

Empecé a ver vuelos a Islandia y packs de viajes. Por fin, encontré una web que me gustaba, en la que te ofrecían ir con un grupo de 15 personas máximo en tu rango de edad. Pensé que era una locura, pero todo mi ser me empujaba a hacerlo.

Llamé por teléfono, y tras una conversación con un agente muy amable, me decidí a reservar el pack sin vuelta atrás.

En ése momento pensé: “no tengo nada que perder” y decidí escuchar a mi instinto. Aquél que por años, no dejaba de ignorar y que al fin, creí abrazar.

 

Un vuelo hacia los sueños gélidos

 

El 10 era el día elegido, me dispuse a coger el vuelo. Llegué al aeropuerto por la noche y allí, en la puerta de embarque, encontré a mi primera compañera del grupo.

Isabella era una chica curiosa y atenta. Llevaba siempre consigo una cámara de fotos con los que capturar cada hermoso paisaje. Fui hacia ella y tras una breve charla, nos llevamos bien enseguida. Una hora más tarde, encontramos a dos compañeras más, Lucia y Dori. Los cuatro fuimos a la puerta de embarque y cogimos el vuelo.

 

Cuando empieza todo

 

Llegamos tras 3 horas y media de vuelo. Hacía un frío que pelaba, pero íbamos bien preparados.

En el aeropuerto de Islandia, conocimos a un miembro más del grupo, Rober, un chico amable y gentil que nos hizo sentir cómodos con él.

Cogimos el coche que teníamos alquilado y nos decidimos a poner rumbo a la capital: Reikiavik.

Tengo que confesar que conducir por las carreteras de Islandia es de lo más relajante, es todo paraje natural y casi no se ven coches. Al menos, desde el aeropuerto a la capital.

 

El paisaje nórdico

 

Como dato curioso, decir que más del 70% de la población de Islandia vive en Reikiavik. El resto, viven en ciudades distribuidas por toda la isla.

Los cinco mosqueteros llegamos al hostal, un breve descanso y a las 8 en pie para conocer al resto del grupo.

Dormimos en un cuatro con literas y entre risas nos fuimos a dormir. Ya empezábamos a hacer piña.

 

¡¡¡El grupo Codillo se reúne!!!

Lo de Codillo fue un mote gracioso que le pusimos al grupo más adelante en el viaje, que surgió en una anécdota que nos pasó en un restaurante. Pero, si quieres descubrirlo, sigue leyendo 😉

Llegamos los cuatro a la cafetería del hostal, nuestros nuevos compañeros estaban esperando y nos hicimos un cafetito algunos, una infusión otros y bollería todos.

En el grupo, había un chico más, Javi, un aventurero y bohemio de lo más freestyler. Dos chicas más, Selena y Marta, muy majas y profesionales en sus respectivos trabajos. Y finalmente, la coordinadora que había hecho posible todo el viaje, la maravillosa Petra.

Hicimos una presentación de lo más singular y juntos fuimos a empezar oficialmente nuestra travesía de exploración por los rincones más naturales y salvajes de Islandia.

 

A la caza de la aurora boreal

 

Subimos a los dos coches de madrugada, para aprovechar las 3 horas de luz diaria que teníamos disponibles y conducir de noche principalmente.

Una de nuestras primeras paradas fue la impresionante cascada de Skógafoss, situada en el recorrido del río Skógá, en el sur de Islandia en los acantilados del anterior litoral.

Este último párrafo lo he copiado de la Wikipedia porque no recordaba donde estaba exactamente esta maravillosa cascada, ya me perdonarás.

30 años, 10 perros, una conexión auténtica

30 años, 10 perros, una conexión auténtica

¿Qué te hace sentir tu perro cuando te mira fijamente a los ojos?

¿Qué sientes cuando lo sacas a pasear y le ves sonreír?

¿Qué crees que siente tu perro cuando juegas con él?

 

Si al contestar estas preguntas, has esbozado una sonrisa en tu cara, está claro que tienes o has tenido una mascota canina en tu vida.

A título personal, me resulta imposible describir cuánto significan para mí los perros que me han acompañado a lo largo de toda mi vida, les debo mucho y esta es mi manera de rendirles un cálido homenaje.

Si tuviera que resumir la relación entre un perro y una persona, tan sólo utilizaría una palabra: EMOCIÓN. Hoy me encuentro escribiendo este post con gran placer y alegría por recordar a todos aquellos perros y perras que he tenido a lo largo de mi vida y homenajear a los que aún siguen formando parte de mi día a día y sin los cuales, mi vida no sería la misma.

Un miembro más de la familia

Qué son los perros, sino otro miembro más de la familia. Los tenemos entre piernas o brazos, los achuchamos, los amamos, cuidamos de ellos, los llevamos al veterinario cuando las cosas se complican, sufrimos por su bienestar, les damos de comer y beber.

En definitiva, son como un hijo más al que hay que proteger del mundo y a veces, de sí mismos. Algunos se sientan a la mesa, otros duermen en nuestra cama, otros corren a nuestro lado cuando hacemos deporte, otros posan de manera graciosa y elegante para las fotos, otros juegan con tus hijos como su eterno guardián, otros te miran a los ojos cuando te sientes destruido y consiguen que no te sientas solo, otros te animarán a seguir adelante cuando te vean triste y otros, se convertirán en el ser vivo más importante de tu vida.

Una comprensión emocional que va más allá de lo humano

He tenido 10 perros maravillosos en mis treinta años de existencia y he de confesar que siempre he sentido una curiosidad enorme por entender cómo lo hacen para entender tus emociones, a un nivel mucho más elevado que muchas personas.

Demuestran a veces una empatía tan hermosa y grande que resulta imposible no sentirse fascinado por ellos. Esa capacidad dulce y respetuosa que consigue que te sientas mejor, consigue que te sientas amado y por tanto, te hacen saber que están ahí para ti.

La reciprocidad más auténtica

Te van a demostrar una y otra vez que su lealtad no tiene límites y que están contigo para lo bueno y para lo malo.

Sus gestos, su actitud, el movimiento vertiginoso de rabo, su manera de correr y jugar, cuando se acurrucan a tu lado cuando estás estudiando, trabajando, viendo tu serie favorita o simplemente, disfrutando de una partida a los videojuegos.

Saben cómo hacerse notar y que sepas que están ahí para ti. Cuando tengan hambre, te van a ladrar insistentemente. Cuando tengan ganas de hacer sus necesidades, se pondrán pesados para que les saques a estirar las piernas, cuando.

Son capaces de ver el fondo de tu corazón de una manera extraordinaria, y si te ganas de lealtad, tendrás un amigo fiel durante muchos años.

La relación que tienes con tu perro, representa para mí, la reciprocidad más cariñosa. Es una relación en la que tú le das y él te da. Tú cuidas de él y él de ti.

Le echarás de menos cuando no esté y él te extrañará a ti detrás de la puerta cuando no estés.

Sin ti, mi vida no habría sido la misma

Ojalá fueran inmortales o su vida se alargara por más de 50 años, pero en el mejor de los casos, su vida no suele superar los 20 años.

La realidad es que su mera presencia en nuestras vidas, nos deja una huella emocional en el alma difícil de olvidar.

Suponen un gran mejor amigo para todo.

Os dedico estas palabras desde el fondo de mi corazón a todos vosotros y vosotras:

  • Ringo
  • Tina
  • Rex
  • Patri
  • Noa
  • Lali
  • Troy
  • Ximo
  • Max
  • Xurry

Gracias por ser y haber sido parte de mi vida. Llevo vuestras miradas en mi corazón y mi alma por siempre.

Formáis parte de mí y os doy las gracias por todo lo hemos compartido y seguimos compartiendo.

Habéis sido y sois mi refugio emocional cuando más lo necesito.

Guau guau compañeros.

Si te ha gustado o conmovido este artículo, no dudes en compartirlo con quién creas que al leerlo, le sacarás una sonrisa.

Buscando la novedad, me perdí en los recovecos de la verdad

Buscando la novedad, me perdí en los recovecos de la verdad

Existe gente más tradicional y otra más progresista. Existe gente que mataría por estar con su pareja el resto de su vida en una relación estable y gente que se sentiría atrapado en una relación que durara más de 3 meses. La búsqueda de la novedad en cualquiera de sus formas se hace muy patente, especialmente en la adolescencia. Todo es nuevo y emocionante y como no puede ser de otra manera, actúa como una droga. Cada sitio, comida, persona, tema, ropa, vehículo, color… que suponga nuevo, es un estímulo que reforzar.

¿Para qué existe la novedad?

Para que no nos durmamos viendo un vídeo de 30 minutos de YouTube. Hecho el chascarrillo de turno, vamos a profundizar más en el tema. La novedad podría estar unida de alguna manera a la atención. Se pueden tratar de inputs y outputs como estímulos que procesa nuestro cerebro y que “refrescan”, inician, terminan… es decir, mantienen la atención de la persona que se somete voluntaria o involuntariamente a esos estímulos.

Si no, cuando estamos viendo un programa de televisión o vídeo de YouTube, cuando salta automáticamente la publicidad que con su gran cantidad de características como el sonido, las imágenes, personajes, actos etc. todo ello diseñado de tal manera que produzca “enganche” al espectador.

Para proceder con cautela, quizá sea necesario establecer qué es y qué no es la novedad, puede que con una definición clave quede más establecido el contexto y/o buen camino por el que queremos transitar. Bajo el campo de la etimología, el término “novedad” proviene del latín novitas  y viene a signiticar “cualidad de nuevo”. Los léxicos de los cuales está formado son: novum (nuevo) unido al sufijo -dad (cualidad).

Así pues, algo novedoso o nuevo puede designase a una persona (iniciada por primera vez en un trabajo), un objeto creado, un libro escrito y publicado por primera vez, una película estrenada, ropa de temporada y así, un largo etcétera. Se suele decir que “ya está todo inventado” como alusión a que todo lo que debería existir, ya forma parte de la existencia humana o está en ella desde hace tiempo, por tanto, dependerá del punto de vista subjetivo de cada uno, asumir tal premisa o rechazarla.

Lo nuevo vs lo viejo

Sin embargo, se puede estudiar o aplicar la novedad a cualquier temática o área en la vida humana.

¿Por qué resulta tan excitante algo novedoso? ¿necesitamos de verdad la novedad? ¿podríamos tener una buena vida con la pesadez de la monotonía sin que nada cambie? ¿Sería adecuado o perjudicial para la estabilidad emocional?

Podría resultar más que probable asumir la realidad de que cierto factor de novedad existe porque tiene una función o utilidad concreta en el devenir de la existencia humana. Veamos estos conceptos ilustrados a través de ejemplos con los que nos podríamos identificar:

  1. Imaginemos que tenemos el mismo trabajo haciendo las mismas tareas día tras días durante 15, 20 o 30 años. Sin que absolutamente nada cambiara, los mismos compañeros, los mismos recursos etc.
  2. Tenemos la suerte de compartir el día a día con una pareja. Pasado el período del enamoramiento en el que llegamos a conocer a esta persona, se sobreviene una invariabilidad de que dura 10, 25 o 40 años en la que todo se mantiene igual que el principio (ej. relación sin hijos).
  3. Conocemos a un/a amigo/a desde pequeños y nuestra amistad se mantiene regularmente inamovible y estática durante toda la vida. Cuando hay una quedada, se hacen las mismas cosas y siempre se habla de los mismos tema.
  4. Finalmente, cuando nos convertimos en adultos y obtenemos nuestro primer empleo, nos compramos un conjunto de ropa y accesorios (pantalones, camisetas, jerséis, chaquetas, calcetines, ropa interior, zapatos etc.) y nos ponemos esa misma ropa durante 20 o 30 años (con sus consecuentes arreglos).

 

Cuando la novedad resulta insaciable

 

Podríamos divagar y perdernos en un océano de ejemplos más para ilustrar esto, pero con esos cuatro nos podemos hacer una idea primigenia del alcance o posibles efectos que podría tener el hecho de llevar la monotonía (como concepto diametralmente opuesto a la novedad) a su máxima expresión.

Neofilia.

Sin embargo, cuando la persona se encuentra en una búsqueda constante y obsesiva de la novedad, puede tratarse de una condición conocida como Neofilia. No se trata de algo negativo si se modula con prudencia y se encauza adecuadamente. Existen algunas características que por norma general, definen a una persona con una tendencia exagerada hacia la novedad:

  • Adaptación más rápida a sucesos y entornos, lo cual, reviste de una resiliencia más potente.
  • Ven la rutina y la tradición como una cárcel de la que huir y rebelarse.
  • Necesidad explícita por vivir experiencias y situaciones nuevas de manera constante.
  • Lo conocido les aburre y a veces les va a costar mostrar un esfuerzo sostenido en el tiempo para alcanzar objetivos concretos.

La novedad forma parte de la vida, pero como, puede convertirse en algo negativo y perjudicial si nos dejamos dominar por ello. Ni la rutina es un infierno, ni vivir en la novedad permanente un paraíso terrenal. Al final, la clave resultaría en encontrar la cantidad justa y adecuada de novedad para cada persona y con la que se sienta a gusto y cómodo.

Cuando la amistad define una vida

Cuando la amistad define una vida

Un buen amigo me dijo una vez que para él, la amistad era el lugar donde se guardaba parte tu alma. En su momento me pareció hermoso y sincero. Pero cada amigo te dirá una cosa diferente. Otro buen amigo que tengo me dijo: “tú y yo somos demasiado puros y a veces, la ilusión nos juega una mala pasada”.

La juventud y sus rarezas

Cuando iba al colegio, estaba un poquito gordito y sufrí bullying por ello. Empecé a desarrollar una sensibilidad generosa hacia las personas que sufren y supongo que por ello, terminé eligiendo la psicología como propósito de vida más adelante. Me juntaba con un grupo de chicas y chicos raros, que no encajaban con nadie y se divertían al margen de los populares o las chicas guapas. En aquél entonces, empecé a darme cuenta de que no era una persona normal y tampoco quería serlo. Ese grupo de compañeros de clase, fueron mis sonrisas cuando lo demás eran lágrimas.

Adolescencia y otras travesuras

En la adolescencia, la amistad supuso para mí una válvula de escape. El único lugar del mundo donde podía ser yo mismo sin límites. Ahí aprendí a amar el mundo del manga y del anime japonés con series como Dragon Ball, Naruto, Death Note, Detective Conan y Yu yu Hakusho. Mis 3 amigos y yo, formábamos la tropa, íbamos a todos los sitios juntos y nuestro ritual era ir al cine por la tarde y a cenar al wok luego. Gracias a ése plan semanal, terminé teniendo colesterol.

Más tarde, me di cuenta de que mi grupo de amigos eran la familia que yo había escogido y ellos a mí. Fiestas del pueblo, salir con chicas, acelerar con la moto, sentirte libre trasgrediendo las normas, travesuras de verano, charlas profundas de madrugada, cocteleras los sábados por la noche, llamadas al fijo de casa etc.

Eran mis colegas, y con ellos podía hablar de lo que fuera. Pedirles apoyo emocional cuando lo necesitaba, aparte de pasta para pagar la cena alguna que otra vez. Ahorrar para comprar juegos de la Playstation para jugarlos junto a tus colegas durante horas. Incluso cuando nos juntábamos con otros grupos, nos tachaban de “frikis”, pero eso no nos importaba, no nos drogábamos como otros y no hacíamos daño a nadie. Tan sólo éramos diferentes y con eso nos bastaba.

De vez en cuando usábamos separadores múltiples o hacíamos un viaje juntos a la playa para ir a esa discoteca mítica de la que todos hablaban. Algunos de mis amigos los encontré en la escuela y aún los conservo, otros aprendí a amarlos en el instituto y otros, en la uni mientras nos liábamos un piti en el descanso.

Nos queríamos desde la distancia

Pronto, nos hicimos un poco más mayores, y cada uno de nosotros fue a estudiar a un sitio diferente. Tan sólo nos veíamos los fines de semana. Algunos empezamos con la primera novieta y claro, eso supuso un punto de inflexión. La amistad se estaba redefiniendo y como todos estábamos cambiando, lo que entendíamos hasta ese momento que debía ser la amistad, también debía evolucionar. Cada uno de los 4 mosqueteros, tenía unas inquietudes, gustos y preferencias. Algunos conocieron a otros grupos con los que empezaron a pasar mucho tiempo. Por hobbies, adaptación o simplemente, por capear el temporal de la veintena. El grupo empezó a fraccionarse y los conflictos empezaron a llegar.

La época del amor

Los que tenían pareja, empezaron a juntarse con otras parejas y tan sólo veía al resto del grupo en cumpleaños, fiestas del pueblo y ocasiones especiales varias. Dejamos de vernos todos los fines de semana y cada vez, pasaba más tiempo entre quedada y quedada. Aquellos que en su día fueron todo tu mundo, formaban un montón de fotos en el móvil y sin darte cuenta, los echabas de menos.

Del pasado aprenderé, o eso intentaré

Algunos de esos amigos, dejaron de hablarse durante años. Otros habían perdido la confianza y otros, con suerte, se veían un par de veces al año. Llegaron otros amigos con lo que compartir más aventuras y puntos de vista. Otros con lo que hacer viajes inolvidables, otros con lo que asistir a conferencias únicas y otros, con los que pasar los veranos de festival en festival.

Cuando sientes la cabeza, comerás huevos

Sin comerlo ni beberlo, una llamada inesperada de un colega de la tropa reclamaba nuestra presencia. Nos juntamos para desayunar con un buen bocadillo y una coca cola. Entre risas y puestas al día, observábamos cómo habíamos cambiado nosotros y nuestras vidas. Uno de ellos nos suelta que su novia está embarazada y va a ser padre. Nos alegramos muchísimo por la feliz pareja y por esta nueva etapa. Con el paso de los años, otro amigo nos invitó a su boda y nos comunicó el embarazo de su futura mujer.

¿Qué pasó después? El resto es historia.

 

La amistad ni se crea ni se destruye, tan sólo se transforma

He derramado muchas lágrimas por mis amigos, he reído con ellos hasta que me ha dolido el estómago, he compartido chupitos y viajes, los he abrazado hasta romperme los brazos, he sentido auténtica felicidad al caminar junto a ellos, he sufrido por sus insultos y reproches, he querido matarlos por situaciones extremas, hemos cocinado juntos paellas extraterrestres… Y  nos hemos visto las canas y las patas de gallo.

Al final, cuando nos miramos a la cara, entendemos que nuestra amistad no ha sido perfecta, porque nos juntamos 4 inadaptados que no encajaban en ningún sitio. 4 frikis de distinta madre que encontraron un hogar en su grupo de amigos. Cuando chocamos esos 5, aún recordamos las gilipolleces que solíamos decir y hacer, y todavía nos reímos al recordar sentados a la mesa, cómo eran los 4 mosqueteros.

Y por si alguien se lo pregunta, sí, seguimos los 4 juntos. Ya no somos los mismos, pero eso está bien, ahora somos más y la familia ha crecido. Pero en mi corazón siempre serán ellos, mis colegas.

¿Qué es el amor?

¿Qué es el amor?

El amor.

 

Deseo sempiterno de toda existencia humana. Fuerza natural por la que estaríamos dispuestos a cualquier cosa. Electricidad sináptica que produce una liberación masiva de endorfinas y serotonina, alterando así nuestro ciclo suave de vida. A veces confundido con felicidad, otras, moneda de pago para la eternidad. Vehículo que nos lleva a la vida en el sueño y al sueño en la vida.

Cuando brilla con su máxima intensidad…

Oasis terrenal cuyo relámpago recorre nuestra médula espinal. Fuego ardiente tras los primeros compases, océano en calma tras los primeros años, brisa fresca que te descubre la novedad que atempera, manto y bálsamo en los malos momentos, detalles en el espejo al día después, calor y abrazo en las noches, siervos de su magnificencia y esclavos de su complacencia.

Del cielo del sufrimiento a la tierra de la ruina

En su peor versión, supone la cadena más cruel cuando reina la dependencia. Control y desgaste, conflicto y exigencia. La empatía se desvanece, impera el desastre. Luces con gas, manipulaciones que imperan tras la pérdida. La confianza se desgasta, la comunicación se lastra y el sexo se resquebraja.

El idioma de la complicidad

En su mejor versión, la libertad es el camino. No existe la posesión, sino el compañerismo. Procuramos comprender primero para ser comprendidos después. Aprendemos primero a amarnos a nosotros mismos, para después compartir y amar a otro ser humano. Sabemos poner límites sanos que nos hagan sentir cómodos. Tú no me completas, sino que me complementas. Soy dueño de mi felicidad y tú de la tuya. No existe la culpa, sino la responsabilidad de que somos un equipo y vamos a superar todas las crisis, juntos.

Hasta que llegue el día en que afirmemos con énfasis:

 

|     “Yo soy el amor de mi vida”     |

 

Lo peor y lo mejor de la humanidad

Lo peor y lo mejor de la humanidad

Hombre: mentira y egoísmo.

Transitamos por el sendero anárquico y quimérico de la realidad, hacemos lo mejor que podemos con lo poco que creemos saber. Conforme vamos tomando decisiones o, mejor dicho, ellas nos van eligiendo a nosotros, vamos trazando un camino de rosas, lágrimas y empeños a través de milenios de cosecha. El progreso nos empuja y nos manipula, el tiempo nos agrede y nos transforma, el amor nos sana y nos esclaviza, el ego nos tiraniza y nos paraliza, el poder nos corrompe y marchita, el dinero nos seduce y enloquece, el deseo nos drena y conduce a mareas de desecho. La sensibilidad nacida entre espadas, conforma necesidad de emociones gestionadas. La realidad nos cuelga entre gafas peladas. El pasado supone una herencia envenenada que nos condena a la generalización. El presente nos desgrana indemne sin razón. El futuro se nos presenta incierto mientras surfeamos entre continentes de miedo, oscuridad, ambiciones e insensibilidad. Somos el escudo de las malvadas perlas de la fe en su peor momento de atrocidad, más unidos junto a su maternal corazón, lograremos vencer al veneno destructor de la realidad.

Mujer: miedo y venganza.

Nacemos bajo senos de amor, abuso o control. El miedo se instala en nuestro ser, anhelamos aceptación y respeto. Obtenemos superficialidad como objetos. Nuestra biología nos recuerda nuestra opción de destino. Aprendemos a la fuerza que la resiliencia no es una decisión, sino un camino. Algunas perdemos lo que nos es más querido, fruto del amor supremo. Otras sentimos el aplastante e inconcebible peso del patriarcado. Algunas sorteamos la violencia y caemos presas del amor en su mejor complacencia. Verdad y redención se configuran en nuestro seno, encontramos miradas llenas de ambición y consuelo. Vivimos la familia a golpes de diamante y sustento. La naturaleza nos devuelve la serenidad perdida. La actualidad nos brilla a través de la búsqueda de autoconocimiento. La realidad no se puede esconder a nuestra visión transgredida. El pasado nos acuchilla, pero aguantamos los azotes. El presente nos tortura por sexo, género o condición. El futuro sabe a losas superficiales envueltas en codicia, malicia, rencor, ansiedad y corazón. Somos la esperanza de humanidad, la lente que vislumbra eones de naturaleza y realidad.

Hombre: altruismo y sabiduría.

El género/sexo masculino tiene la potencialidad de crear universos gracias a su disciplinada constancia. Pasamos por muchas penurias que configuran nuestra mente. Sorteamos los incisos a golpe de latido y lágrimas de henchido. La maldad puede nacer, pero hay que elegir ser siervos de la luz. Hacer lo correcto nos impulsa hacia adelante, a veces cuesta, a veces su precio es impagable, pero merece la pena por el avance de la humanidad. Liberados fisiológicamente del lastre de la paternidad, opción aturdida por la libertad, caminamos indecisos por el filo del esfuerzo descomunal. Inteligencias emocionales resuenan en paz, son las bases de la concordia mundial.

Mujer: amor y sanación.

La mujer tiene la luz brillante de la humanidad en su seno. Tiene la capacidad ilimitada de irradiar amor de la forma más pura e incondicional que el universo ha presenciado jamás. Ellas son la motivación férrea de la proactividad, carga y legado de igualdad. Se despojan de su ego por una curiosidad fugaz. Se elevan a través de las inadvertidas praderas de la humildad y con su sacrificio y bondad, sanan las heridas de la precariedad. A veces personifican la fe, otras sueñan con volar, otras cumplen sus promesas y generan millones de sonrisas y buena voluntad. Su aspiración es ilimitada y su perspectiva y razón para sobresalir, les acompaña. Su mirada conecta naturalezas y misterios, sus atributos generan nutrición y aliento.