30 años, 10 perros, una conexión auténtica

30 años, 10 perros, una conexión auténtica

¿Qué te hace sentir tu perro cuando te mira fijamente a los ojos?

¿Qué sientes cuando lo sacas a pasear y le ves sonreír?

¿Qué crees que siente tu perro cuando juegas con él?

 

Si al contestar estas preguntas, has esbozado una sonrisa en tu cara, está claro que tienes o has tenido una mascota canina en tu vida.

A título personal, me resulta imposible describir cuánto significan para mí los perros que me han acompañado a lo largo de toda mi vida, les debo mucho y esta es mi manera de rendirles un cálido homenaje.

Si tuviera que resumir la relación entre un perro y una persona, tan sólo utilizaría una palabra: EMOCIÓN. Hoy me encuentro escribiendo este post con gran placer y alegría por recordar a todos aquellos perros y perras que he tenido a lo largo de mi vida y homenajear a los que aún siguen formando parte de mi día a día y sin los cuales, mi vida no sería la misma.

Un miembro más de la familia

Qué son los perros, sino otro miembro más de la familia. Los tenemos entre piernas o brazos, los achuchamos, los amamos, cuidamos de ellos, los llevamos al veterinario cuando las cosas se complican, sufrimos por su bienestar, les damos de comer y beber.

En definitiva, son como un hijo más al que hay que proteger del mundo y a veces, de sí mismos. Algunos se sientan a la mesa, otros duermen en nuestra cama, otros corren a nuestro lado cuando hacemos deporte, otros posan de manera graciosa y elegante para las fotos, otros juegan con tus hijos como su eterno guardián, otros te miran a los ojos cuando te sientes destruido y consiguen que no te sientas solo, otros te animarán a seguir adelante cuando te vean triste y otros, se convertirán en el ser vivo más importante de tu vida.

Una comprensión emocional que va más allá de lo humano

He tenido 10 perros maravillosos en mis treinta años de existencia y he de confesar que siempre he sentido una curiosidad enorme por entender cómo lo hacen para entender tus emociones, a un nivel mucho más elevado que muchas personas.

Demuestran a veces una empatía tan hermosa y grande que resulta imposible no sentirse fascinado por ellos. Esa capacidad dulce y respetuosa que consigue que te sientas mejor, consigue que te sientas amado y por tanto, te hacen saber que están ahí para ti.

La reciprocidad más auténtica

Te van a demostrar una y otra vez que su lealtad no tiene límites y que están contigo para lo bueno y para lo malo.

Sus gestos, su actitud, el movimiento vertiginoso de rabo, su manera de correr y jugar, cuando se acurrucan a tu lado cuando estás estudiando, trabajando, viendo tu serie favorita o simplemente, disfrutando de una partida a los videojuegos.

Saben cómo hacerse notar y que sepas que están ahí para ti. Cuando tengan hambre, te van a ladrar insistentemente. Cuando tengan ganas de hacer sus necesidades, se pondrán pesados para que les saques a estirar las piernas, cuando.

Son capaces de ver el fondo de tu corazón de una manera extraordinaria, y si te ganas de lealtad, tendrás un amigo fiel durante muchos años.

La relación que tienes con tu perro, representa para mí, la reciprocidad más cariñosa. Es una relación en la que tú le das y él te da. Tú cuidas de él y él de ti.

Le echarás de menos cuando no esté y él te extrañará a ti detrás de la puerta cuando no estés.

Sin ti, mi vida no habría sido la misma

Ojalá fueran inmortales o su vida se alargara por más de 50 años, pero en el mejor de los casos, su vida no suele superar los 20 años.

La realidad es que su mera presencia en nuestras vidas, nos deja una huella emocional en el alma difícil de olvidar.

Suponen un gran mejor amigo para todo.

Os dedico estas palabras desde el fondo de mi corazón a todos vosotros y vosotras:

  • Ringo
  • Tina
  • Rex
  • Patri
  • Noa
  • Lali
  • Troy
  • Ximo
  • Max
  • Xurry

Gracias por ser y haber sido parte de mi vida. Llevo vuestras miradas en mi corazón y mi alma por siempre.

Formáis parte de mí y os doy las gracias por todo lo hemos compartido y seguimos compartiendo.

Habéis sido y sois mi refugio emocional cuando más lo necesito.

Guau guau compañeros.

Si te ha gustado o conmovido este artículo, no dudes en compartirlo con quién creas que al leerlo, le sacarás una sonrisa.

Del gatillazo a la responsabilidad sexual | 2 claves para superar la situación

Del gatillazo a la responsabilidad sexual | 2 claves para superar la situación

¿Alguna vez te ha pasado que ibas a tener sexo y de repente no se te levantaba?

Seguro que hubieras preferido que se te hubiera puesto como el mástil de un velero.

Quizá llevabas días pensando en cómo ibas a penetrar a esa persona que despierta tu deseo y con la que te imaginabas sintiendo un placer completo.

Después, puede que pienses, ojalá haber sabido de antemano lo que iba a pasar, eso me hubiera ahorrado un disgusto. Me sabe mal decepcionarle/a, pero ahora no es posible.

En ése momento, la persona en cuestión, te dice que no pasa nada, que no es nada importante y que se puede hacer otro día. Te tragas el marrón pero observas que se queda con una cara desencajada, y aunque intenta disimular su preocupación, prefiere tranquilizarte a dar su sincera opinión.

¿Qué crees que está pensando de verdad?

Lo habitual es que ya tengas suficiente con no haber podido conseguir y mantener tu erección, como para estar pendiente de lo que piensa esa persona.

Sin embargo, puede que tú mañana ya lo tengas superado, pero esa persona, quizás seguirá dándole vueltas.

¿Cuál es la verdad?

En caso de esa persona con la que ibas a tener sexo, sea una mujer, podría haber pensado varias cosas en ése momento.

  • Pensará que ha sido culpa suya
  • Que no es lo suficientemente atractiva
  • Que no va vestida todo lo sexy que debería
  • Que tú piensas que no es guapa

 

En definitiva, un conjunto de creencias que nada tienen que ver con la REALIDAD y que tan sólo hacen que dañe su autoestima y auto concepto.

La verdad es que, cuando es una ocasión aislada, en Sexología hablamos de impotencia secundaria y con gran frecuencia, es causada por el estrés. Puede ser que estemos pasándolo mal en el trabajo, hayamos tenido una discusión con la familia o llevemos sin hablar durante meses con un amigo de toda la vida. Cualquier problema, situación o preocupación, hace mella en nuestro rendimiento sexual.

Cierto es que el cerebro es el órgano sexual más potente, pero si éste está “bloqueado”, por algún problema que tiene entre manos, es posible que tu pene no consiga esa erección.

Como sugerencia a las mujeres, no os sometáis a esa tortura mental.

¿Para qué hacerlo?

Sólo os traerá confusión y sufrimiento. Un sufrimiento innecesario que no sólo no contribuye a mejorar, sino a empeorar los problemas.

¿Cómo puedo superar esa situación?

Sólo 1 cosa. Comunicación abierta y sincera.

El buen sexo se construye con una buena comunicación por ambas partes y es responsabilidad de los dos nutrirla en cada encuentro sexual para que fluya de la mejor manera posible.

Al final, el sexo es un canal más de comunicación entre personas y ésta, puede ser una oportunidad magnífica para comunicar nuestras inseguridades y situaciones que nos causan estrés.

Las dos caras de la moneda

Si eres el chico al que le ha pasado, no te preocupes, la próxima vez saldrá mejor. No te avergüences, no tienes ninguna obligación de “dar la talla” ni tienes que “cumplir” para sentirte más hombre. Acepta que te ha pasado por algún motivo, quizá estrés, y tómatelo como un aviso de que tienes problemas en tu vida que necesitas resolver.

Si eres la chica, ten por seguro que tan sólo obtendrás sufrimiento si le haces caso a esas inseguridades y creencias irracionales. Que sepas que tienes la opción de comunicarle al chico lo que te pasa por la cabeza.

¡¡¡No es una locura!!!

Es una opción responsable y madura.

Se trata de decir la verdad y no reprimir tus falsas inseguridades. Puede decirle perfectamente:

“Me he sentido mal conmigo misma porque he pensado que lo que ha pasado tenía que ver conmigo”.

La respuesta que recibirás, seguramente te sorprenderá en el mejor de los sentidos.

Comunicar para crecer

Siempre tenemos opción. Podemos elegir callar. Podemos elegir comunicar. Sabemos que existe la responsabilidad afectiva, pero no tenemos claro cómo aplicar la responsabilidad sexual.

Este podría ser un buen comienzo.

Los dos os sentiréis mucho mejor con vosotros mismos porque:

  1. Le estaréis quitando hierro al asunto de una manera adulta y honesta.
  2. Aceptaréis la verdad de vuestras respectivas situaciones.
  3. Daréis paso al humor y veréis reforzada vuestra comunicación.
  4. Aunque no tengáis penetración en ése momento, de seguro os sentiréis satisfechos por cómo habéis afrontado las situación juntos.
3 claves para perdonar a tus padres

3 claves para perdonar a tus padres

¿Eres una persona adulta pero sigues discutiendo con tus padres por cómo te criaron?

¿Les echas la culpa porque sus decisiones sobre ti te siguen afectando en tu vida actual?

¿Te gustaría aprender a liberarte de todo ese rencor y empezar a estar en paz con ellos y contigo mismo?

En el presente artículo te voy a contar las 3 claves para empezar a perdonar a tus padres.

Vas a aprender a perdonar a tus padres por aquello que te hicieron o no hicieron y con lo que en tu presente, sigues sufriendo por ello.

Voy a contarte una HISTORIA para que te pongas en situación y veas un ejemplo.

Cuando era adolescente, iba a un viaje con mis compañeros de clase a esquiar. El día de antes del viaje, hablando con mi madre, ella con toda su buena intención me dijo: ve con cuidado no sea que te caigas y te rompas una pierna.

 

¿Qué crees que pasó?

 

Siendo mi primera vez esquiando, me subí a la pista más grande. Después de un par de horas de práctica creía que lo tenía dominado, me lancé cuesta abajo con la misma cara que ponemos cuando no llevamos las gafas e intentamos ver la tele desde 2 metros. Me metí una soberana culada precisamente por mi imprudencia y porque el miedo que tenía mi madre lo hice mío y me lo creí. No me rompí una pierna, pero no volví a esquiar en todo el día.

¿Cómo vas a dejar de relacionarte con tus padres desde el rencor y conseguir perdonarles?

  1. Haciéndote cargo de tus traumas. Responsable de ellos, son tuyos, los haya provocado quién los haya provocado.
  2. Acepta tu mochila emocional como parte de ti. Podrás conseguir superarlo, tan pronto como aceptes que sigues guardando ése rencor u odio.
  3. Di en voz alta, YO TE PERDONO por aquello que me hiciste. Si no te ves capaz de decírselo a la cara, entiendo que es complicado, pero puedes practicar delante del espejo y eso te ayudará a ganar confianza en tu decisión.

 

Si has llegado hasta aquí, voy a compartir contigo un secreto…

A veces necesitamos perdonar a aquellos que nos hicieron daño, no porque se lo merezcan, sino porque necesitamos estar en paz con nuestro pasado.

 

No quiero decir que esa persona que te hirió en el pasado no se merezca tu perdón, dependerá de casos y en qué punto de tu vida estés. Deberás decidir bajo tu criterio si esa persona se merece tu perdón o no. Pero independientemente de ello, tú te mereces estar en PAZ contigo mismo.

Voy a decirte la verdad.

Hacer las paces con tus padres y por consiguiente, con tu pasado, no es una tarea fácil ni rápida. Pero MERECE la pena.

 

¿Qué pasará cuando empieces a perdonar a tus padres?

Cómo te relacionas con ellos ahora

Dejarás de centrarte en tu papel de VICTIMA. Dejarás de relacionarte con tus padres desde el niño o la niña herida que fue atacado/a siendo una persona inocente. Dejarás de CULPAR a tus padres por tus defectos, traumas, heridas emocionales, mala conducta, dependencias etc.

En esencia, cuando sigues culpando a tus padres por la educación que te dieron, por los errores que cometieron contigo, por que esos mismos errores te siguen afectando a tu vida de adulto; es entonces cuando sigues viviendo en el pasado. No ves la realidad tal cual es, sino una versión filtrada a través de tus propias heridas. Sólo ves el dolor que te causaron y no ves o no quieres ver todo lo demás.

Cómo te comunicarás con ellos cuando aceptes tu realidad

La siguiente parte del proceso se dará cuando empieces a aceptar tu realidad. En ése punto, estarás reforzando tu papel de ADULTO responsable. Dejarás poco a poco el odio atrás, para hacer lo más sensato, aunque a veces lo más complejo: AMAR A TUS PADRES tal y como son. Con sus virtudes y defectos.

Comprenderás que fueron tus padres los que favorecieron el hecho de causarte problemas, a pesar de que se manifiesten ahora que eres una persona adulta. Es decir, empezarás a ver tu realidad para con ellos de una forma sana y realista. Verás tus traumas como una parte de ti mismo a la que debes prestar atención y hacerte cargo. Deberás asumir tu parte de RESPONSABILIDAD con esos problemas, aunque no hayas pedido tenerlos ni sus consecuencias tampoco.

Cuando estés listo para hacerte cargo de tus traumas, problemas emocionales etc. relacionados con tus padres, puedes buscar ayuda profesional para afrontarlos. Verás que puedes salir reforzado de ellos y volverte una persona más fuerte y capaz. Incluso puede que empieces a relacionarte con tus emociones de una manera más constante, directa y saludable.

ENTENDERÁS QUE TUS PADRES LO HICIERON LO MEJOR QUE SUPIERON Y LO MEJOR QUE PUDIERON, SABIENDO LO QUE SABÍAN.

Gracias a esos errores que cometieron y que cometiste, eres la PERSONA que eres a día de hoy.

 

 

Buscando la novedad, me perdí en los recovecos de la verdad

Buscando la novedad, me perdí en los recovecos de la verdad

Existe gente más tradicional y otra más progresista. Existe gente que mataría por estar con su pareja el resto de su vida en una relación estable y gente que se sentiría atrapado en una relación que durara más de 3 meses. La búsqueda de la novedad en cualquiera de sus formas se hace muy patente, especialmente en la adolescencia. Todo es nuevo y emocionante y como no puede ser de otra manera, actúa como una droga. Cada sitio, comida, persona, tema, ropa, vehículo, color… que suponga nuevo, es un estímulo que reforzar.

¿Para qué existe la novedad?

Para que no nos durmamos viendo un vídeo de 30 minutos de YouTube. Hecho el chascarrillo de turno, vamos a profundizar más en el tema. La novedad podría estar unida de alguna manera a la atención. Se pueden tratar de inputs y outputs como estímulos que procesa nuestro cerebro y que “refrescan”, inician, terminan… es decir, mantienen la atención de la persona que se somete voluntaria o involuntariamente a esos estímulos.

Si no, cuando estamos viendo un programa de televisión o vídeo de YouTube, cuando salta automáticamente la publicidad que con su gran cantidad de características como el sonido, las imágenes, personajes, actos etc. todo ello diseñado de tal manera que produzca “enganche” al espectador.

Para proceder con cautela, quizá sea necesario establecer qué es y qué no es la novedad, puede que con una definición clave quede más establecido el contexto y/o buen camino por el que queremos transitar. Bajo el campo de la etimología, el término “novedad” proviene del latín novitas  y viene a signiticar “cualidad de nuevo”. Los léxicos de los cuales está formado son: novum (nuevo) unido al sufijo -dad (cualidad).

Así pues, algo novedoso o nuevo puede designase a una persona (iniciada por primera vez en un trabajo), un objeto creado, un libro escrito y publicado por primera vez, una película estrenada, ropa de temporada y así, un largo etcétera. Se suele decir que “ya está todo inventado” como alusión a que todo lo que debería existir, ya forma parte de la existencia humana o está en ella desde hace tiempo, por tanto, dependerá del punto de vista subjetivo de cada uno, asumir tal premisa o rechazarla.

Lo nuevo vs lo viejo

Sin embargo, se puede estudiar o aplicar la novedad a cualquier temática o área en la vida humana.

¿Por qué resulta tan excitante algo novedoso? ¿necesitamos de verdad la novedad? ¿podríamos tener una buena vida con la pesadez de la monotonía sin que nada cambie? ¿Sería adecuado o perjudicial para la estabilidad emocional?

Podría resultar más que probable asumir la realidad de que cierto factor de novedad existe porque tiene una función o utilidad concreta en el devenir de la existencia humana. Veamos estos conceptos ilustrados a través de ejemplos con los que nos podríamos identificar:

  1. Imaginemos que tenemos el mismo trabajo haciendo las mismas tareas día tras días durante 15, 20 o 30 años. Sin que absolutamente nada cambiara, los mismos compañeros, los mismos recursos etc.
  2. Tenemos la suerte de compartir el día a día con una pareja. Pasado el período del enamoramiento en el que llegamos a conocer a esta persona, se sobreviene una invariabilidad de que dura 10, 25 o 40 años en la que todo se mantiene igual que el principio (ej. relación sin hijos).
  3. Conocemos a un/a amigo/a desde pequeños y nuestra amistad se mantiene regularmente inamovible y estática durante toda la vida. Cuando hay una quedada, se hacen las mismas cosas y siempre se habla de los mismos tema.
  4. Finalmente, cuando nos convertimos en adultos y obtenemos nuestro primer empleo, nos compramos un conjunto de ropa y accesorios (pantalones, camisetas, jerséis, chaquetas, calcetines, ropa interior, zapatos etc.) y nos ponemos esa misma ropa durante 20 o 30 años (con sus consecuentes arreglos).

 

Cuando la novedad resulta insaciable

 

Podríamos divagar y perdernos en un océano de ejemplos más para ilustrar esto, pero con esos cuatro nos podemos hacer una idea primigenia del alcance o posibles efectos que podría tener el hecho de llevar la monotonía (como concepto diametralmente opuesto a la novedad) a su máxima expresión.

Neofilia.

Sin embargo, cuando la persona se encuentra en una búsqueda constante y obsesiva de la novedad, puede tratarse de una condición conocida como Neofilia. No se trata de algo negativo si se modula con prudencia y se encauza adecuadamente. Existen algunas características que por norma general, definen a una persona con una tendencia exagerada hacia la novedad:

  • Adaptación más rápida a sucesos y entornos, lo cual, reviste de una resiliencia más potente.
  • Ven la rutina y la tradición como una cárcel de la que huir y rebelarse.
  • Necesidad explícita por vivir experiencias y situaciones nuevas de manera constante.
  • Lo conocido les aburre y a veces les va a costar mostrar un esfuerzo sostenido en el tiempo para alcanzar objetivos concretos.

La novedad forma parte de la vida, pero como, puede convertirse en algo negativo y perjudicial si nos dejamos dominar por ello. Ni la rutina es un infierno, ni vivir en la novedad permanente un paraíso terrenal. Al final, la clave resultaría en encontrar la cantidad justa y adecuada de novedad para cada persona y con la que se sienta a gusto y cómodo.

Cuando la amistad define una vida

Cuando la amistad define una vida

Un buen amigo me dijo una vez que para él, la amistad era el lugar donde se guardaba parte tu alma. En su momento me pareció hermoso y sincero. Pero cada amigo te dirá una cosa diferente. Otro buen amigo que tengo me dijo: “tú y yo somos demasiado puros y a veces, la ilusión nos juega una mala pasada”.

La juventud y sus rarezas

Cuando iba al colegio, estaba un poquito gordito y sufrí bullying por ello. Empecé a desarrollar una sensibilidad generosa hacia las personas que sufren y supongo que por ello, terminé eligiendo la psicología como propósito de vida más adelante. Me juntaba con un grupo de chicas y chicos raros, que no encajaban con nadie y se divertían al margen de los populares o las chicas guapas. En aquél entonces, empecé a darme cuenta de que no era una persona normal y tampoco quería serlo. Ese grupo de compañeros de clase, fueron mis sonrisas cuando lo demás eran lágrimas.

Adolescencia y otras travesuras

En la adolescencia, la amistad supuso para mí una válvula de escape. El único lugar del mundo donde podía ser yo mismo sin límites. Ahí aprendí a amar el mundo del manga y del anime japonés con series como Dragon Ball, Naruto, Death Note, Detective Conan y Yu yu Hakusho. Mis 3 amigos y yo, formábamos la tropa, íbamos a todos los sitios juntos y nuestro ritual era ir al cine por la tarde y a cenar al wok luego. Gracias a ése plan semanal, terminé teniendo colesterol.

Más tarde, me di cuenta de que mi grupo de amigos eran la familia que yo había escogido y ellos a mí. Fiestas del pueblo, salir con chicas, acelerar con la moto, sentirte libre trasgrediendo las normas, travesuras de verano, charlas profundas de madrugada, cocteleras los sábados por la noche, llamadas al fijo de casa etc.

Eran mis colegas, y con ellos podía hablar de lo que fuera. Pedirles apoyo emocional cuando lo necesitaba, aparte de pasta para pagar la cena alguna que otra vez. Ahorrar para comprar juegos de la Playstation para jugarlos junto a tus colegas durante horas. Incluso cuando nos juntábamos con otros grupos, nos tachaban de “frikis”, pero eso no nos importaba, no nos drogábamos como otros y no hacíamos daño a nadie. Tan sólo éramos diferentes y con eso nos bastaba.

De vez en cuando usábamos separadores múltiples o hacíamos un viaje juntos a la playa para ir a esa discoteca mítica de la que todos hablaban. Algunos de mis amigos los encontré en la escuela y aún los conservo, otros aprendí a amarlos en el instituto y otros, en la uni mientras nos liábamos un piti en el descanso.

Nos queríamos desde la distancia

Pronto, nos hicimos un poco más mayores, y cada uno de nosotros fue a estudiar a un sitio diferente. Tan sólo nos veíamos los fines de semana. Algunos empezamos con la primera novieta y claro, eso supuso un punto de inflexión. La amistad se estaba redefiniendo y como todos estábamos cambiando, lo que entendíamos hasta ese momento que debía ser la amistad, también debía evolucionar. Cada uno de los 4 mosqueteros, tenía unas inquietudes, gustos y preferencias. Algunos conocieron a otros grupos con los que empezaron a pasar mucho tiempo. Por hobbies, adaptación o simplemente, por capear el temporal de la veintena. El grupo empezó a fraccionarse y los conflictos empezaron a llegar.

La época del amor

Los que tenían pareja, empezaron a juntarse con otras parejas y tan sólo veía al resto del grupo en cumpleaños, fiestas del pueblo y ocasiones especiales varias. Dejamos de vernos todos los fines de semana y cada vez, pasaba más tiempo entre quedada y quedada. Aquellos que en su día fueron todo tu mundo, formaban un montón de fotos en el móvil y sin darte cuenta, los echabas de menos.

Del pasado aprenderé, o eso intentaré

Algunos de esos amigos, dejaron de hablarse durante años. Otros habían perdido la confianza y otros, con suerte, se veían un par de veces al año. Llegaron otros amigos con lo que compartir más aventuras y puntos de vista. Otros con lo que hacer viajes inolvidables, otros con lo que asistir a conferencias únicas y otros, con los que pasar los veranos de festival en festival.

Cuando sientes la cabeza, comerás huevos

Sin comerlo ni beberlo, una llamada inesperada de un colega de la tropa reclamaba nuestra presencia. Nos juntamos para desayunar con un buen bocadillo y una coca cola. Entre risas y puestas al día, observábamos cómo habíamos cambiado nosotros y nuestras vidas. Uno de ellos nos suelta que su novia está embarazada y va a ser padre. Nos alegramos muchísimo por la feliz pareja y por esta nueva etapa. Con el paso de los años, otro amigo nos invitó a su boda y nos comunicó el embarazo de su futura mujer.

¿Qué pasó después? El resto es historia.

 

La amistad ni se crea ni se destruye, tan sólo se transforma

He derramado muchas lágrimas por mis amigos, he reído con ellos hasta que me ha dolido el estómago, he compartido chupitos y viajes, los he abrazado hasta romperme los brazos, he sentido auténtica felicidad al caminar junto a ellos, he sufrido por sus insultos y reproches, he querido matarlos por situaciones extremas, hemos cocinado juntos paellas extraterrestres… Y  nos hemos visto las canas y las patas de gallo.

Al final, cuando nos miramos a la cara, entendemos que nuestra amistad no ha sido perfecta, porque nos juntamos 4 inadaptados que no encajaban en ningún sitio. 4 frikis de distinta madre que encontraron un hogar en su grupo de amigos. Cuando chocamos esos 5, aún recordamos las gilipolleces que solíamos decir y hacer, y todavía nos reímos al recordar sentados a la mesa, cómo eran los 4 mosqueteros.

Y por si alguien se lo pregunta, sí, seguimos los 4 juntos. Ya no somos los mismos, pero eso está bien, ahora somos más y la familia ha crecido. Pero en mi corazón siempre serán ellos, mis colegas.