La cara oculta de las expectativas

La cara oculta de las expectativas

Las expectativas son ideas irracionales que en ocasiones, se ven proyectadas hacia un futuro incierto y que suelen generar un ambiente favorable o deseado con respecto a una situación, experiencia o resultado. Sin embargo, al ser irracionales, es decir, no tener base lógica, se crean escenificando un posible futuro que con toda probabilidad, va a colmar todos nuestros anhelos.

¿Qué es lo peor?

Que nos creemos nuestras propias expectativas, al igual que lo hacemos con los pensamientos negativos, pero eso lo veremos en mayor profundidad más adelante. Sucede una cosa curiosa que configura nuestra percepción y es que nuestro cerebro no sabe distinguir entre realidad o ficción. Es entonces cuando se articulan las expectativas en nuestra mente y como si estuviéramos viendo esa película delante de nuestros ojos en la realidad de la calle, nos creemos a pies juntillas todo lo que en esas expectativas se crea. Al no hacer un esfuerzo consciente por poner un filtro a los pensamientos y en este caso, a las expectativas, se generan libremente y puede que quizás más adelante, nos llevamos la decepción.

Cuando nos pasa a todos…

Resulta perfectamente natural dejarnos llevar por esas “fantasías entre comillas” de que queramos que las cosas nos salgan a pedir de boca, que todo nos salga bien o tal y como nosotros deseamos. Pero al final la vida nos va enseñando a golpe de ensayo y error, que no funciona así como a nosotros nos gustaría. Que vamos a vivir tanto cosas terribles como maravillosas, y nos guste o no, vamos a tener que sobreponernos a ellas y continuar la marcha de la vida.

En caso de que decidamos darle una perspectiva útil a lo que nos pase en la vida, podemos llegar a asumir que todo lo que nos pasa es exactamente lo que necesitamos para aprender. Entonces, en vez de relacionarnos con las falsas expectativas y con los sucesos traumáticos adoptando un papel de víctima y repitiendo frases como ¿por qué a mí? O ¿qué he hecho para merecer esto?, tenemos la otra opción. Esa de ver el aprendizaje que se esconde detrás de eso que nos ha pasado o no ha salido como queríamos.

Puede que estés pensando, todo esto que dices está muy bien, pero quiero saber cómo superar mis propias expectativas y no terminar sufriendo por ellas. Bien por ti, vas al grano y deseas saber si todo lo que has leído hasta ahora tendrá un final feliz. No sé si decirte feliz, pero útil puede que sí.

La batalla por la estabilidad

Para ello, te sugiero el ejercicio EXPECTATIVAS VS REALIDAD que puede ayudarte a confrontar tus expectativas:

1º En primer lugar, puedes definir las áreas más importantes de tu vida* para que sean tu punto de partida.

2º Luego, puedes escribir una expectativa que tengas para cada una de tus áreas vitales. Si se te ocurren más de una, ¡enhorabuena!, anota todas las que te vengan a la cabeza.

3º En tercer lugar, y debajo de cada expectativa que hayas escrito, puedes contestar a las siguientes preguntas que te ayudarán a confrontarlas.

  • ¿Qué estás esperando que pase por arte de milagro?
  • ¿Para qué quieres que eso pase?
  • ¿Qué puedes hacer tú para ayudar a que eso pase?
  • ¿Qué define tu esperanza: las cosas que te ocurren o tus objetivos?

 

*Un área vital es una parte muy importante de tu vida sin la cual, no podrías vivir. Algunos ejemplos de áreas vitales son: trabajo, familia, amistades, hobbies etc.

¿Qué es el amor?

¿Qué es el amor?

El amor.

 

Deseo sempiterno de toda existencia humana. Fuerza natural por la que estaríamos dispuestos a cualquier cosa. Electricidad sináptica que produce una liberación masiva de endorfinas y serotonina, alterando así nuestro ciclo suave de vida. A veces confundido con felicidad, otras, moneda de pago para la eternidad. Vehículo que nos lleva a la vida en el sueño y al sueño en la vida.

Cuando brilla con su máxima intensidad…

Oasis terrenal cuyo relámpago recorre nuestra médula espinal. Fuego ardiente tras los primeros compases, océano en calma tras los primeros años, brisa fresca que te descubre la novedad que atempera, manto y bálsamo en los malos momentos, detalles en el espejo al día después, calor y abrazo en las noches, siervos de su magnificencia y esclavos de su complacencia.

Del cielo del sufrimiento a la tierra de la ruina

En su peor versión, supone la cadena más cruel cuando reina la dependencia. Control y desgaste, conflicto y exigencia. La empatía se desvanece, impera el desastre. Luces con gas, manipulaciones que imperan tras la pérdida. La confianza se desgasta, la comunicación se lastra y el sexo se resquebraja.

El idioma de la complicidad

En su mejor versión, la libertad es el camino. No existe la posesión, sino el compañerismo. Procuramos comprender primero para ser comprendidos después. Aprendemos primero a amarnos a nosotros mismos, para después compartir y amar a otro ser humano. Sabemos poner límites sanos que nos hagan sentir cómodos. Tú no me completas, sino que me complementas. Soy dueño de mi felicidad y tú de la tuya. No existe la culpa, sino la responsabilidad de que somos un equipo y vamos a superar todas las crisis, juntos.

Hasta que llegue el día en que afirmemos con énfasis:

 

|     “Yo soy el amor de mi vida”     |

 

¿Y si la ansiedad se vuelve mi peor pesadilla? | Aprendiendo a comprender los Trastornos de Ansiedad

¿Y si la ansiedad se vuelve mi peor pesadilla? | Aprendiendo a comprender los Trastornos de Ansiedad

Primero comprender y luego ser comprendido

Los trastornos de ansiedad son patologías que se caracterizan por la presencia de miedo y ansiedad anormal y patológica que en muchas ocasiones causa un gran malestar al individuo, así como que esta ansiedad sea producida por un objeto fóbico, situación específica, anticipación imaginaria de un hecho etc. Los trastornos de ansiedad más prevalentes en la actualidad son la Fobia Específica, Trastorno de Ansiedad Generalizada y Trastorno de Angustia. Las características de los trastornos de ansiedad son:

Trastorno de Ansiedad por Separación

En este trastorno se produce un miedo y ansiedad excesiva para la edad cronológica del individuo respecto a la separación física de personas por las que siente apego.  Este miedo y ansiedad también se puede producir ante la anticipación de la consecución de la separación física, así como una preocupación intensa ante la posible pérdida de un ser querido para el individuo.

Fobia Específica

La fobia específica se caracteriza por un objeto o situación específica que provocan en el individuo un miedo o ansiedad intenso. Se produce una conducta de evitación ante los 2 componentes fóbicos, que suelen ser de carácter desproporcionado.

Mutismo Selectivo

Alteración o incapacidad de llevar a cabo la conducta de hablar en situaciones sociales específicas, que no puede ser relacionada con una falta de conocimiento o a la fluidez del lenguaje requerido.

Trastorno de Ansiedad Social (Fobia Social)

Presencia de miedo o ansiedad intensa ante cualquier tipo de situación social que implique una exposición al entorno social. También existe en este trastorno un comportamiento de evitación o en este caso, soporte del miedo o ansiedad con gran malestar, ya que se teme en gran medida el juicio social.

Trastorno de Pánico

Es un trastorno caracterizado por la presencia de ataques de pánico de forma irregular e imprevista, constando de un miedo intenso y malestar elevado que se producen en un corto período de tiempo y en cual, se suceden síntomas principalmente fisiológicos como palpitaciones, sudoración, sensación de ahogo o falta de capacidad para respirar con normalidad, presencia de dolor en el abdomen, náuseas etc.

Agorafobia

La agorafobia consta de miedo o malestar intenso ante situaciones sociales como el uso del trasporte público, permanecer en espacios físicos abiertos y cerrados, permanecer entre una multitud de gente o solo en la calle. Existe comportamiento de evitación y por lo general lo que el paciente teme es la posibilidad de no disponer de una huida o ayuda en dichas situaciones, aparte del temor al pánico y la ansiedad que le generan.

Trastorno de Ansiedad Generalizada

Aquí predomina la ansiedad y la preocupación excesiva presente durante días y de manera desproporcionada, siempre relacionada con hechos de la vida diaria o actividades de la misma. Existe incapacidad para controlar la preocupación, así como síntomas fisiológicos como fatigabilidad, problemas para conciliar o mantener el sueño, irritabilidad etc.

Trastorno de Ansiedad inducido por sustancias/medicamentos

En este trastornos se mantienen los ataques de pánico así como la ansiedad como síntomas centrales, relacionados o producidos por el consumo o intoxicación de algún tipo de sustancia o medicamento.

Trastorno de Ansiedad debido a otra afección médica

Coincide con el trastorno anterior en la presencia de los síntomas pero en este caso, los síntomas son consecuencia directa del padecimiento de alguna enfermedad médica con su consecuente malestar clínico significativo.

Otro Trastorno de Ansiedad especificado

Trastorno de ansiedad por el cual existe predominio de los síntomas centrales de cualquier trastorno de ansiedad, pero que no cumple de forma estricta todos los criterios para el diagnóstico de ningún trastorno de ansiedad anteriormente especificado y que afecte principalmente a las áreas social, laboral o cualquier otra de particular relevancia.

Otro Trastorno de Ansiedad no especificado

Presentación de síntomas de manera igual que en el trastorno de ansiedad especificado pero la diferencia radica en el juicio del médico, ya que éste elige la opción de no transmitir la razón por la cual no existe el cumplimiento de los criterios para el diagnóstico de algún trastorno de ansiedad especificado.

Los trastornos de ansiedad en el siglo XXI

No se puede negar que los Trastorno de Ansiedad constituyen en la actualidad uno de los grupos de trastornos mentales más frecuentes en la población mundial, y en a través de datos epidemiológicos con una prevalencia anual superior incluso a los Trastornos del Estado del Ánimo. Esta realidad no sólo supone un coste titánico a nivel mundial para la sanidad, sino que supone una disfunción considerable en la calidad de vida de una persona adulta, por tanto creo que se deberían destinar más recursos tanto económicos como sociales hacia la mejora de tratamientos psicológicos existentes que resulta de eficacia demostrada y hacia la creación de nuevas técnicas tanto desde el ámbito de la Psicología como de cualquier área de la salud para conseguir que síntomas como la ansiedad no sean tan frecuentes en nuestra aparentemente avanzada sociedad.

Cuando la ansiedad me supera

Cuando la ansiedad me supera

Una de las preguntas que me han formulado mis pacientes con más frecuencia a lo largo de mis años como profesional es la siguiente: ¿me voy a morir por tener ansiedad?

Empezamos por entender lo que implica esta pregunta y cuál es el temor que se esconde detrás de ella. Para lograr tal fin, empezamos por esclarecer la verdad.

No, no te vas a morir por tener ansiedad. Podrías pasarte el resto de tu vida con ansiedad y jamás, fallecerías por tal causa. Ni siquiera por nada asociado a la ansiedad, como un fallo cardíaco o ninguna patología o fenómeno médico derivado.

La ansiedad conforma un estado que se ha “asentado” en nuestro cuerpo y mente, a causa de unos problemas del pasado que no supimos resolver y cuyas consecuencias emocionales y psicológicas, se han vuelto permanentes.

Como conjunto de síntomas, la ansiedad empieza por manifestarse como un miedo hacia un hecho del pasado o del futuro, con lo cual, como idea irracional que es, no se puede desvanecer si no se comprende y afronta.

Posteriormente, ese miedo se permea a través de las emociones y se convierte en estrés. Bloqueando así el afrontamiento, con una sensación horrible de que todo me desborda o que no tengo actualmente los recursos para hacer frente a estos problemas.

Si con el paso del tiempo, dicho estrés no se ve satisfactoriamente resuelto, da paso a la ansiedad y a todo su poder de constricción.

Durante la ansiedad, nuestra capacidad de análisis se ve drásticamente reducida.

 

¿Cómo se gesta la confianza?

¿Cómo se gesta la confianza?

Según la RAE, se define la confianza como “la esperanza firme que se tiene en alguien o algo, así como persona con quién se tiene un trato íntimo y familiar”.

La confianza, es una emoción, sensación o fe que se tiene depositada en alguna persona que nos importa o en un trabajo, proyecto o empeño. Es un fenómeno que se va creando entre dos personas desde el segundo 1 desde que se conocen.

Es como una esfera existente entre ellas, y se le da forma a través de las miradas, los gestos, el tono y timbre de la voz, el contenido de lo que se dice y lo que no se dice… Esas charlas largas entre dos personas desconocidas que van abriéndose paso en el tiempo y el espacio, que van dedicándose tiempo para conocerse.

La Esfera de la complicidad

Una hermosa sensación te recorre la espalda en forma de escalofrío dulce, cuando vas descubriendo que tienes cosas en común con la persona con la que estás interactuando. Sientes facilidad en el preciso instante en que piensas: “vale, a esta persona le gusta hacer esto que hago yo también, qué bien”.

Le vas dando forma a esa complicidad que inunda el momento y que, de manera inadvertida, te asegura que todo va sobre ruedas.

Cuando tú inviertes confianza en una persona, de manera directa, esperas que esa persona a la que le tienes simpatía, te cae bien y tienes cosas en común; esperas que te trate bien y tú tratarla bien. Esperas que todo vaya bien entre vosotros y que esa confianza, esa esperanza depositada, nos se vea nunca estropeada ni destruida.

Por otra parte, cuando se invierte un tiempo de vida en conocer a otro ser humano y las áreas que son importantes para esa persona. Estamos metiéndonos en la mente y el corazón de esa persona a través de la escucha empática. Ponemos nuestras emociones y oídos al servicio de la historia vital de una persona que nos interesa.

El Fenómeno de la intimidad

Durante ese proceso, se va creando la intimidad entre dos almas que realizan actividades juntas. Un espacio de familiaridad y estrechura se abre paso en el contexto de la relación y precisamente, éste fenómeno, va haciendo engordar el globo de la confianza. Así como también sucede a la inversa, cuanto mayor es la confianza, mayor es la intimidad desarrollada.

Es como un juego de capas, en el que, para ir penetrando en la esencia de un ser humano, tuvieras que invertir tiempo, esfuerzos y dedicación en ir averiguando cómo es el mundo de esta persona, y poco a poco, de manera recíproca, se van cayendo las capas o corazas que todos tenemos (y que no dejamos caer por cualquier persona que pasa por nuestra existencia).

Cuanto más tiempo y espacio dedicamos a una persona, más sencillo resulta que se haga más sólida esa confianza entre ambas. Más confesiones, opiniones y debates han habido y mucho más se ha reforzado la intimidad a lo largo de dicho período.

La confianza, es una de las 3 bases más sólidas sobre las que se sustenta una relación social y sin la cual, es muy complejo que se mantenga a lo largo del tiempo.