7 claves para el bienestar en pareja

7 claves para el bienestar en pareja

  1. Nunca nos iremos a dormir estando enfadados, porque quizá mañana no despertemos.

 

  1. Promesa: al menos un día a la semana es para nosotros, por nuestra salud mental y la calidad de nuestra relación.

 

  1. Por el bien de nuestra relación, digámonos todo directamente, aunque duela. Es mejor una verdad que duela 5 minutos a una mentira que duela 10 años.

 

  1. No nos gritemos pase lo que pase. Aunque pensemos diferente, no nos dejemos llevar por la ira y los traumas, puede que digamos algo que ya no tenga vuelta atrás.

 

  1. Si uno de nosotros está pasando por un momento duro en su vida. El otro tiene que dar un paso adelante y ser el más fuerte en la relación.

 

  1. No expresemos nuestras discrepancias en público. Las personas malas se alimentan de nuestro conflicto.

 

  1. Digamos “te amo” cuando lo sintamos y demostrémoslo. No quiero que nos convirtamos en simples compañeros de piso.
Cómo sentirse invulnerable a las críticas destructivas gracias a una sencilla reflexión

Cómo sentirse invulnerable a las críticas destructivas gracias a una sencilla reflexión

¿Alguna vez te has sentido como una mierda después de que te dieran un consejo que iba enmascarado por una dura crítica?

¿Te gustaría sentir que tu piel es de mármol cuando te dice cosas malas?

¿Después de que te digan esas cosas malas te has pasado horas e incluso días sintiéndote súper mal?

Si te ha pasado alguna vez, no te preocupes, porque que te sientas así es lo más común, por desgracia.

 

Cuando le das la vuelta a la tortilla

 

Pero no debes conformarte, con ello, porque puedes remediarlo con una breve y sencilla reflexión.

Gracias a ella, pasarás de darle vueltas sin sentido a eso malo que te han dicho, a procesar esa información de otra manera y que no te afecte en absoluto.

¿Te gustaría saberlo?

Fácil, sigue leyendo.

 

El primer enfoque

EJEMPLO 1

Cuando alguien te diga que no puedes hacer algo, que no eres lo suficientemente inteligente, que no tienes la suficiente experiencia etc. (EXCUSAS) para hacer algo.

Tranquilidad, aunque sean tus padres quiénes te lo digan y en su interior piensen que lo dicen por tu bien.

Ten el coraje y la fuerza para responder:

“Gracias por tu opinión, pero tomaré la decisión que crea más adecuada para mí”.

 

Cuando ves lo que de verdad es

EJEMPLO 2

Cuando alguien te diga que no vales nada o que muchos pueden hacer lo que harías tú.

Ten CLARO que esa es su OPINIÓN y no la REALIDAD.

Hay una frase que me gusta mucho y que te ayudará a ver las cosas de otra manera y que no te afecte tanto lo que los demás puedan decir:

“Vemos el mundo no como es, sino como somos”.

Es decir, cada uno ve el mundo y a los demás, no como realmente son, sino como le indica su “filtro” de la realidad, que está formado por su educación familiar, sus creencias limitantes, su condicionamiento social, las normas de las sociedad, sus experiencias de vida etc.

 

El chaleco de invulnerabilidad

EJEMPLO 3

Cuando te dicen esas PALABRAS, por muy mal que suenen y por mucho veneno que lleven en su interior, esas palabras dicen mucho más de ellos que de ti.

Elige creer que:

  1. Están hablando de sus limitaciones, no de las tuyas.
  2. Están hablando de sus miedos, no te los tuyos.
  3. Están hablando de sus mierdas, no de las tuyas.

 

Cuando aprendes a bailar bajo la lluvia

 

En tu vida te vas a encontrar a todo tipo de personas, sería fácil reconocer la bondad o la maldad ajenas, pero a veces las personas buenas hacen mucho daño queriendo y las personas malas hacen un buen gesto desinteresado.

Más allá de eso, que se metan contigo es hasta cierto punto inevitable, pero es tu decisión cómo te lo vas a tomar.

No se trata de que te de igual lo que digan los demás, sino de que elijas qué creer y qué no, qué tomas en serio y qué no. Es decir, que aprendas a ponerle un “filtro” a lo que digan los demás, sean quiénes sean y sean cuales sean sus intenciones para contigo.

Cuando coges el hábito de llevar a la práctica estas sugerencias, desarrollas un poder que te permite gestionar mejor tus emociones y por tanto, los demás pierden el poder de “controlarte” a través de tus propias emociones.

Es entonces cuando tú tienes el timón de tu propias emociones y por tanto, de ti mismo.

Si te ha gustado, este artículo, por favor, compártelo con quién creas que le puede ayudar o interesar.

Y recuerda: todo está saliendo bien.

Cómo superar tu adicción al móvil en 21 días

Cómo superar tu adicción al móvil en 21 días

¿Pasas muchas horas al día hablando por teléfono sin que sea por trabajo?

¿Dedicas más de 2 horas al día a tus redes sociales?

¿Sientes que has perdido el control de tu tiempo con tus redes sociales?

 

LA CLAVE

 

En este artículo te voy a enseñar 3 claves para que aprendas a gestionar tu tiempo adecuadamente y dejes de ser un esclavo de tu móvil o tus redes.

¿Para qué crees que se diseñaron las redes sociales?

Para ser adictivas.

Para crear dependencia.

Para ser un agujero negro de tiempo y emociones positivas.

Está claro que tanto las redes sociales como los teléfonos móviles son necesarios para comunicarnos hoy en día, pero que sean necesarios, no justifica que permitamos que nos roben las horas de sueño y que se conviertan en un refugio hacia los problemas de la vida.

 

COMO ROMPER EL CIRCULO

 

Veamos las 3 estrategias que te ayudarán a ser más firme a la hora de superar tu adicción:

 

  1. Pon límites

 

Establece un límite de tiempo de uso diario tanto de tu teléfono móvil como de tus redes sociales.

Consulta tus redes para un fin laboral o lúdico pero con unas horas firmes y flexibles.

Así evitarás que se te vaya de las manos su uso y te perjudique a nivel psicológico, emocional y de tus horas de sueño.

 

  1. Constancia

 

No sólo se trata de ser FIRME a la hora de aplicar estas restricciones, sino se necesita ser CONSTANTE. Es decir, aplicar tus propios límites todos los días.

Entre semana, los fines de semana, festivos, cumpleaños y ocasiones especiales.

Cuando lleves un poco más de 2 semanas con tus propias reglas, verás que cada vez te resulta más sencillo poner freno a las horas que le dedicas a tu teléfono y a las redes.

 

  1. Cuando sea necesario

 

Usa tu teléfono cuando le vayas dar un uso que te repercuta en un beneficio claro y evidente. Por ejemplo, para llamar a clientes en tu trabajo o para subir una publicación a tu instagram laboral.

Elimina el uso de tu móvil cuando estés en tu cama y vayas a dormir.

¿Por qué?

 

  1. Melatonina

 

Cuando vas a dormir, tu cerebro segrega una sustancia que se llama melatonina, que es la que se encarga de relajar tu cuerpo y tu mente para que entres en las fases del sueño.

Cualquier dispositivo electrónico con una pantalla y su uso en la cama, bloquea la secreción de la melatonina y te provoca que estés despierta y te cueste mucho más coger el sueño.

Ordenador, móvil, tablet, televisión, consola portátil…

 

SER LIBRE ES TU DECISIÓN

 

Tú decides si quieres descansar para estar fresco mañana o tardar dos horas para coger el hilo del sueño.

Cuando lleves a la práctica estas recomendaciones que te sugiero, no pasa nada si un día te cuesta más y vuelves a recaer.

Es tu proceso y vas a tener altibajos, asúmelo. Pero con el tiempo, lo lograrás.

Si aplicas estas pautas para gestionar tus horas diarias sobre el uso de tu móvil y tus redes sociales, ten claro para qué lo vas a hacer.

 

TU PUEDES, NO TE RINDAS

 

Por seguro que ganarás en calidad de vida si decides darle una oportunidad a mejorar tu vida.

Espero que te haya resultado útil este artículo, si tienes dificultades con tus adicciones o estás atravesando un momento de crisis, no dudes en concertar una cita a través del formulario de contacto o mi número personal.

Y recuerda, todo está saliendo bien.

Del gatillazo a la responsabilidad sexual | 2 claves para superar la situación

Del gatillazo a la responsabilidad sexual | 2 claves para superar la situación

¿Alguna vez te ha pasado que ibas a tener sexo y de repente no se te levantaba?

Seguro que hubieras preferido que se te hubiera puesto como el mástil de un velero.

Quizá llevabas días pensando en cómo ibas a penetrar a esa persona que despierta tu deseo y con la que te imaginabas sintiendo un placer completo.

Después, puede que pienses, ojalá haber sabido de antemano lo que iba a pasar, eso me hubiera ahorrado un disgusto. Me sabe mal decepcionarle/a, pero ahora no es posible.

En ése momento, la persona en cuestión, te dice que no pasa nada, que no es nada importante y que se puede hacer otro día. Te tragas el marrón pero observas que se queda con una cara desencajada, y aunque intenta disimular su preocupación, prefiere tranquilizarte a dar su sincera opinión.

¿Qué crees que está pensando de verdad?

Lo habitual es que ya tengas suficiente con no haber podido conseguir y mantener tu erección, como para estar pendiente de lo que piensa esa persona.

Sin embargo, puede que tú mañana ya lo tengas superado, pero esa persona, quizás seguirá dándole vueltas.

¿Cuál es la verdad?

En caso de esa persona con la que ibas a tener sexo, sea una mujer, podría haber pensado varias cosas en ése momento.

  • Pensará que ha sido culpa suya
  • Que no es lo suficientemente atractiva
  • Que no va vestida todo lo sexy que debería
  • Que tú piensas que no es guapa

 

En definitiva, un conjunto de creencias que nada tienen que ver con la REALIDAD y que tan sólo hacen que dañe su autoestima y auto concepto.

La verdad es que, cuando es una ocasión aislada, en Sexología hablamos de impotencia secundaria y con gran frecuencia, es causada por el estrés. Puede ser que estemos pasándolo mal en el trabajo, hayamos tenido una discusión con la familia o llevemos sin hablar durante meses con un amigo de toda la vida. Cualquier problema, situación o preocupación, hace mella en nuestro rendimiento sexual.

Cierto es que el cerebro es el órgano sexual más potente, pero si éste está “bloqueado”, por algún problema que tiene entre manos, es posible que tu pene no consiga esa erección.

Como sugerencia a las mujeres, no os sometáis a esa tortura mental.

¿Para qué hacerlo?

Sólo os traerá confusión y sufrimiento. Un sufrimiento innecesario que no sólo no contribuye a mejorar, sino a empeorar los problemas.

¿Cómo puedo superar esa situación?

Sólo 1 cosa. Comunicación abierta y sincera.

El buen sexo se construye con una buena comunicación por ambas partes y es responsabilidad de los dos nutrirla en cada encuentro sexual para que fluya de la mejor manera posible.

Al final, el sexo es un canal más de comunicación entre personas y ésta, puede ser una oportunidad magnífica para comunicar nuestras inseguridades y situaciones que nos causan estrés.

Las dos caras de la moneda

Si eres el chico al que le ha pasado, no te preocupes, la próxima vez saldrá mejor. No te avergüences, no tienes ninguna obligación de “dar la talla” ni tienes que “cumplir” para sentirte más hombre. Acepta que te ha pasado por algún motivo, quizá estrés, y tómatelo como un aviso de que tienes problemas en tu vida que necesitas resolver.

Si eres la chica, ten por seguro que tan sólo obtendrás sufrimiento si le haces caso a esas inseguridades y creencias irracionales. Que sepas que tienes la opción de comunicarle al chico lo que te pasa por la cabeza.

¡¡¡No es una locura!!!

Es una opción responsable y madura.

Se trata de decir la verdad y no reprimir tus falsas inseguridades. Puede decirle perfectamente:

“Me he sentido mal conmigo misma porque he pensado que lo que ha pasado tenía que ver conmigo”.

La respuesta que recibirás, seguramente te sorprenderá en el mejor de los sentidos.

Comunicar para crecer

Siempre tenemos opción. Podemos elegir callar. Podemos elegir comunicar. Sabemos que existe la responsabilidad afectiva, pero no tenemos claro cómo aplicar la responsabilidad sexual.

Este podría ser un buen comienzo.

Los dos os sentiréis mucho mejor con vosotros mismos porque:

  1. Le estaréis quitando hierro al asunto de una manera adulta y honesta.
  2. Aceptaréis la verdad de vuestras respectivas situaciones.
  3. Daréis paso al humor y veréis reforzada vuestra comunicación.
  4. Aunque no tengáis penetración en ése momento, de seguro os sentiréis satisfechos por cómo habéis afrontado las situación juntos.
3 claves para perdonar a tus padres

3 claves para perdonar a tus padres

¿Eres una persona adulta pero sigues discutiendo con tus padres por cómo te criaron?

¿Les echas la culpa porque sus decisiones sobre ti te siguen afectando en tu vida actual?

¿Te gustaría aprender a liberarte de todo ese rencor y empezar a estar en paz con ellos y contigo mismo?

En el presente artículo te voy a contar las 3 claves para empezar a perdonar a tus padres.

Vas a aprender a perdonar a tus padres por aquello que te hicieron o no hicieron y con lo que en tu presente, sigues sufriendo por ello.

Voy a contarte una HISTORIA para que te pongas en situación y veas un ejemplo.

Cuando era adolescente, iba a un viaje con mis compañeros de clase a esquiar. El día de antes del viaje, hablando con mi madre, ella con toda su buena intención me dijo: ve con cuidado no sea que te caigas y te rompas una pierna.

 

¿Qué crees que pasó?

 

Siendo mi primera vez esquiando, me subí a la pista más grande. Después de un par de horas de práctica creía que lo tenía dominado, me lancé cuesta abajo con la misma cara que ponemos cuando no llevamos las gafas e intentamos ver la tele desde 2 metros. Me metí una soberana culada precisamente por mi imprudencia y porque el miedo que tenía mi madre lo hice mío y me lo creí. No me rompí una pierna, pero no volví a esquiar en todo el día.

¿Cómo vas a dejar de relacionarte con tus padres desde el rencor y conseguir perdonarles?

  1. Haciéndote cargo de tus traumas. Responsable de ellos, son tuyos, los haya provocado quién los haya provocado.
  2. Acepta tu mochila emocional como parte de ti. Podrás conseguir superarlo, tan pronto como aceptes que sigues guardando ése rencor u odio.
  3. Di en voz alta, YO TE PERDONO por aquello que me hiciste. Si no te ves capaz de decírselo a la cara, entiendo que es complicado, pero puedes practicar delante del espejo y eso te ayudará a ganar confianza en tu decisión.

 

Si has llegado hasta aquí, voy a compartir contigo un secreto…

A veces necesitamos perdonar a aquellos que nos hicieron daño, no porque se lo merezcan, sino porque necesitamos estar en paz con nuestro pasado.

 

No quiero decir que esa persona que te hirió en el pasado no se merezca tu perdón, dependerá de casos y en qué punto de tu vida estés. Deberás decidir bajo tu criterio si esa persona se merece tu perdón o no. Pero independientemente de ello, tú te mereces estar en PAZ contigo mismo.

Voy a decirte la verdad.

Hacer las paces con tus padres y por consiguiente, con tu pasado, no es una tarea fácil ni rápida. Pero MERECE la pena.

 

¿Qué pasará cuando empieces a perdonar a tus padres?

Cómo te relacionas con ellos ahora

Dejarás de centrarte en tu papel de VICTIMA. Dejarás de relacionarte con tus padres desde el niño o la niña herida que fue atacado/a siendo una persona inocente. Dejarás de CULPAR a tus padres por tus defectos, traumas, heridas emocionales, mala conducta, dependencias etc.

En esencia, cuando sigues culpando a tus padres por la educación que te dieron, por los errores que cometieron contigo, por que esos mismos errores te siguen afectando a tu vida de adulto; es entonces cuando sigues viviendo en el pasado. No ves la realidad tal cual es, sino una versión filtrada a través de tus propias heridas. Sólo ves el dolor que te causaron y no ves o no quieres ver todo lo demás.

Cómo te comunicarás con ellos cuando aceptes tu realidad

La siguiente parte del proceso se dará cuando empieces a aceptar tu realidad. En ése punto, estarás reforzando tu papel de ADULTO responsable. Dejarás poco a poco el odio atrás, para hacer lo más sensato, aunque a veces lo más complejo: AMAR A TUS PADRES tal y como son. Con sus virtudes y defectos.

Comprenderás que fueron tus padres los que favorecieron el hecho de causarte problemas, a pesar de que se manifiesten ahora que eres una persona adulta. Es decir, empezarás a ver tu realidad para con ellos de una forma sana y realista. Verás tus traumas como una parte de ti mismo a la que debes prestar atención y hacerte cargo. Deberás asumir tu parte de RESPONSABILIDAD con esos problemas, aunque no hayas pedido tenerlos ni sus consecuencias tampoco.

Cuando estés listo para hacerte cargo de tus traumas, problemas emocionales etc. relacionados con tus padres, puedes buscar ayuda profesional para afrontarlos. Verás que puedes salir reforzado de ellos y volverte una persona más fuerte y capaz. Incluso puede que empieces a relacionarte con tus emociones de una manera más constante, directa y saludable.

ENTENDERÁS QUE TUS PADRES LO HICIERON LO MEJOR QUE SUPIERON Y LO MEJOR QUE PUDIERON, SABIENDO LO QUE SABÍAN.

Gracias a esos errores que cometieron y que cometiste, eres la PERSONA que eres a día de hoy.

 

 

La cara oculta de las expectativas

La cara oculta de las expectativas

Las expectativas son ideas irracionales que en ocasiones, se ven proyectadas hacia un futuro incierto y que suelen generar un ambiente favorable o deseado con respecto a una situación, experiencia o resultado. Sin embargo, al ser irracionales, es decir, no tener base lógica, se crean escenificando un posible futuro que con toda probabilidad, va a colmar todos nuestros anhelos.

¿Qué es lo peor?

Que nos creemos nuestras propias expectativas, al igual que lo hacemos con los pensamientos negativos, pero eso lo veremos en mayor profundidad más adelante. Sucede una cosa curiosa que configura nuestra percepción y es que nuestro cerebro no sabe distinguir entre realidad o ficción. Es entonces cuando se articulan las expectativas en nuestra mente y como si estuviéramos viendo esa película delante de nuestros ojos en la realidad de la calle, nos creemos a pies juntillas todo lo que en esas expectativas se crea. Al no hacer un esfuerzo consciente por poner un filtro a los pensamientos y en este caso, a las expectativas, se generan libremente y puede que quizás más adelante, nos llevamos la decepción.

Cuando nos pasa a todos…

Resulta perfectamente natural dejarnos llevar por esas “fantasías entre comillas” de que queramos que las cosas nos salgan a pedir de boca, que todo nos salga bien o tal y como nosotros deseamos. Pero al final la vida nos va enseñando a golpe de ensayo y error, que no funciona así como a nosotros nos gustaría. Que vamos a vivir tanto cosas terribles como maravillosas, y nos guste o no, vamos a tener que sobreponernos a ellas y continuar la marcha de la vida.

En caso de que decidamos darle una perspectiva útil a lo que nos pase en la vida, podemos llegar a asumir que todo lo que nos pasa es exactamente lo que necesitamos para aprender. Entonces, en vez de relacionarnos con las falsas expectativas y con los sucesos traumáticos adoptando un papel de víctima y repitiendo frases como ¿por qué a mí? O ¿qué he hecho para merecer esto?, tenemos la otra opción. Esa de ver el aprendizaje que se esconde detrás de eso que nos ha pasado o no ha salido como queríamos.

Puede que estés pensando, todo esto que dices está muy bien, pero quiero saber cómo superar mis propias expectativas y no terminar sufriendo por ellas. Bien por ti, vas al grano y deseas saber si todo lo que has leído hasta ahora tendrá un final feliz. No sé si decirte feliz, pero útil puede que sí.

La batalla por la estabilidad

Para ello, te sugiero el ejercicio EXPECTATIVAS VS REALIDAD que puede ayudarte a confrontar tus expectativas:

1º En primer lugar, puedes definir las áreas más importantes de tu vida* para que sean tu punto de partida.

2º Luego, puedes escribir una expectativa que tengas para cada una de tus áreas vitales. Si se te ocurren más de una, ¡enhorabuena!, anota todas las que te vengan a la cabeza.

3º En tercer lugar, y debajo de cada expectativa que hayas escrito, puedes contestar a las siguientes preguntas que te ayudarán a confrontarlas.

  • ¿Qué estás esperando que pase por arte de milagro?
  • ¿Para qué quieres que eso pase?
  • ¿Qué puedes hacer tú para ayudar a que eso pase?
  • ¿Qué define tu esperanza: las cosas que te ocurren o tus objetivos?

 

*Un área vital es una parte muy importante de tu vida sin la cual, no podrías vivir. Algunos ejemplos de áreas vitales son: trabajo, familia, amistades, hobbies etc.