¿Y si la ansiedad se vuelve mi peor pesadilla? | Aprendiendo a comprender los Trastornos de Ansiedad

¿Y si la ansiedad se vuelve mi peor pesadilla? | Aprendiendo a comprender los Trastornos de Ansiedad

Primero comprender y luego ser comprendido

Los trastornos de ansiedad son patologías que se caracterizan por la presencia de miedo y ansiedad anormal y patológica que en muchas ocasiones causa un gran malestar al individuo, así como que esta ansiedad sea producida por un objeto fóbico, situación específica, anticipación imaginaria de un hecho etc. Los trastornos de ansiedad más prevalentes en la actualidad son la Fobia Específica, Trastorno de Ansiedad Generalizada y Trastorno de Angustia. Las características de los trastornos de ansiedad son:

Trastorno de Ansiedad por Separación

En este trastorno se produce un miedo y ansiedad excesiva para la edad cronológica del individuo respecto a la separación física de personas por las que siente apego.  Este miedo y ansiedad también se puede producir ante la anticipación de la consecución de la separación física, así como una preocupación intensa ante la posible pérdida de un ser querido para el individuo.

Fobia Específica

La fobia específica se caracteriza por un objeto o situación específica que provocan en el individuo un miedo o ansiedad intenso. Se produce una conducta de evitación ante los 2 componentes fóbicos, que suelen ser de carácter desproporcionado.

Mutismo Selectivo

Alteración o incapacidad de llevar a cabo la conducta de hablar en situaciones sociales específicas, que no puede ser relacionada con una falta de conocimiento o a la fluidez del lenguaje requerido.

Trastorno de Ansiedad Social (Fobia Social)

Presencia de miedo o ansiedad intensa ante cualquier tipo de situación social que implique una exposición al entorno social. También existe en este trastorno un comportamiento de evitación o en este caso, soporte del miedo o ansiedad con gran malestar, ya que se teme en gran medida el juicio social.

Trastorno de Pánico

Es un trastorno caracterizado por la presencia de ataques de pánico de forma irregular e imprevista, constando de un miedo intenso y malestar elevado que se producen en un corto período de tiempo y en cual, se suceden síntomas principalmente fisiológicos como palpitaciones, sudoración, sensación de ahogo o falta de capacidad para respirar con normalidad, presencia de dolor en el abdomen, náuseas etc.

Agorafobia

La agorafobia consta de miedo o malestar intenso ante situaciones sociales como el uso del trasporte público, permanecer en espacios físicos abiertos y cerrados, permanecer entre una multitud de gente o solo en la calle. Existe comportamiento de evitación y por lo general lo que el paciente teme es la posibilidad de no disponer de una huida o ayuda en dichas situaciones, aparte del temor al pánico y la ansiedad que le generan.

Trastorno de Ansiedad Generalizada

Aquí predomina la ansiedad y la preocupación excesiva presente durante días y de manera desproporcionada, siempre relacionada con hechos de la vida diaria o actividades de la misma. Existe incapacidad para controlar la preocupación, así como síntomas fisiológicos como fatigabilidad, problemas para conciliar o mantener el sueño, irritabilidad etc.

Trastorno de Ansiedad inducido por sustancias/medicamentos

En este trastornos se mantienen los ataques de pánico así como la ansiedad como síntomas centrales, relacionados o producidos por el consumo o intoxicación de algún tipo de sustancia o medicamento.

Trastorno de Ansiedad debido a otra afección médica

Coincide con el trastorno anterior en la presencia de los síntomas pero en este caso, los síntomas son consecuencia directa del padecimiento de alguna enfermedad médica con su consecuente malestar clínico significativo.

Otro Trastorno de Ansiedad especificado

Trastorno de ansiedad por el cual existe predominio de los síntomas centrales de cualquier trastorno de ansiedad, pero que no cumple de forma estricta todos los criterios para el diagnóstico de ningún trastorno de ansiedad anteriormente especificado y que afecte principalmente a las áreas social, laboral o cualquier otra de particular relevancia.

Otro Trastorno de Ansiedad no especificado

Presentación de síntomas de manera igual que en el trastorno de ansiedad especificado pero la diferencia radica en el juicio del médico, ya que éste elige la opción de no transmitir la razón por la cual no existe el cumplimiento de los criterios para el diagnóstico de algún trastorno de ansiedad especificado.

Los trastornos de ansiedad en el siglo XXI

No se puede negar que los Trastorno de Ansiedad constituyen en la actualidad uno de los grupos de trastornos mentales más frecuentes en la población mundial, y en a través de datos epidemiológicos con una prevalencia anual superior incluso a los Trastornos del Estado del Ánimo. Esta realidad no sólo supone un coste titánico a nivel mundial para la sanidad, sino que supone una disfunción considerable en la calidad de vida de una persona adulta, por tanto creo que se deberían destinar más recursos tanto económicos como sociales hacia la mejora de tratamientos psicológicos existentes que resulta de eficacia demostrada y hacia la creación de nuevas técnicas tanto desde el ámbito de la Psicología como de cualquier área de la salud para conseguir que síntomas como la ansiedad no sean tan frecuentes en nuestra aparentemente avanzada sociedad.

Cuando la ansiedad me supera

Cuando la ansiedad me supera

Una de las preguntas que me han formulado mis pacientes con más frecuencia a lo largo de mis años como profesional es la siguiente: ¿me voy a morir por tener ansiedad?

Empezamos por entender lo que implica esta pregunta y cuál es el temor que se esconde detrás de ella. Para lograr tal fin, empezamos por esclarecer la verdad.

No, no te vas a morir por tener ansiedad. Podrías pasarte el resto de tu vida con ansiedad y jamás, fallecerías por tal causa. Ni siquiera por nada asociado a la ansiedad, como un fallo cardíaco o ninguna patología o fenómeno médico derivado.

La ansiedad conforma un estado que se ha “asentado” en nuestro cuerpo y mente, a causa de unos problemas del pasado que no supimos resolver y cuyas consecuencias emocionales y psicológicas, se han vuelto permanentes.

Como conjunto de síntomas, la ansiedad empieza por manifestarse como un miedo hacia un hecho del pasado o del futuro, con lo cual, como idea irracional que es, no se puede desvanecer si no se comprende y afronta.

Posteriormente, ese miedo se permea a través de las emociones y se convierte en estrés. Bloqueando así el afrontamiento, con una sensación horrible de que todo me desborda o que no tengo actualmente los recursos para hacer frente a estos problemas.

Si con el paso del tiempo, dicho estrés no se ve satisfactoriamente resuelto, da paso a la ansiedad y a todo su poder de constricción.

Durante la ansiedad, nuestra capacidad de análisis se ve drásticamente reducida.

 

¿Cómo se gesta la confianza?

¿Cómo se gesta la confianza?

Según la RAE, se define la confianza como “la esperanza firme que se tiene en alguien o algo, así como persona con quién se tiene un trato íntimo y familiar”.

La confianza, es una emoción, sensación o fe que se tiene depositada en alguna persona que nos importa o en un trabajo, proyecto o empeño. Es un fenómeno que se va creando entre dos personas desde el segundo 1 desde que se conocen.

Es como una esfera existente entre ellas, y se le da forma a través de las miradas, los gestos, el tono y timbre de la voz, el contenido de lo que se dice y lo que no se dice… Esas charlas largas entre dos personas desconocidas que van abriéndose paso en el tiempo y el espacio, que van dedicándose tiempo para conocerse.

La Esfera de la complicidad

Una hermosa sensación te recorre la espalda en forma de escalofrío dulce, cuando vas descubriendo que tienes cosas en común con la persona con la que estás interactuando. Sientes facilidad en el preciso instante en que piensas: “vale, a esta persona le gusta hacer esto que hago yo también, qué bien”.

Le vas dando forma a esa complicidad que inunda el momento y que, de manera inadvertida, te asegura que todo va sobre ruedas.

Cuando tú inviertes confianza en una persona, de manera directa, esperas que esa persona a la que le tienes simpatía, te cae bien y tienes cosas en común; esperas que te trate bien y tú tratarla bien. Esperas que todo vaya bien entre vosotros y que esa confianza, esa esperanza depositada, nos se vea nunca estropeada ni destruida.

Por otra parte, cuando se invierte un tiempo de vida en conocer a otro ser humano y las áreas que son importantes para esa persona. Estamos metiéndonos en la mente y el corazón de esa persona a través de la escucha empática. Ponemos nuestras emociones y oídos al servicio de la historia vital de una persona que nos interesa.

El Fenómeno de la intimidad

Durante ese proceso, se va creando la intimidad entre dos almas que realizan actividades juntas. Un espacio de familiaridad y estrechura se abre paso en el contexto de la relación y precisamente, éste fenómeno, va haciendo engordar el globo de la confianza. Así como también sucede a la inversa, cuanto mayor es la confianza, mayor es la intimidad desarrollada.

Es como un juego de capas, en el que, para ir penetrando en la esencia de un ser humano, tuvieras que invertir tiempo, esfuerzos y dedicación en ir averiguando cómo es el mundo de esta persona, y poco a poco, de manera recíproca, se van cayendo las capas o corazas que todos tenemos (y que no dejamos caer por cualquier persona que pasa por nuestra existencia).

Cuanto más tiempo y espacio dedicamos a una persona, más sencillo resulta que se haga más sólida esa confianza entre ambas. Más confesiones, opiniones y debates han habido y mucho más se ha reforzado la intimidad a lo largo de dicho período.

La confianza, es una de las 3 bases más sólidas sobre las que se sustenta una relación social y sin la cual, es muy complejo que se mantenga a lo largo del tiempo.

18 claves para mantener una relación  saludable de pareja

18 claves para mantener una relación saludable de pareja

1.No exigir que cambie/mejore las cosas que no nos gustan (creer que nos gustaría más si cambiara esas cosas). 

En pareja, ciertas reacciones/rasgos/conductas nos hacen de espejo y lo que nos disgusta de la otra persona y no somos capaces de aceptar, puede que sea un reflejo de algo que esta en nosotros y no nos gusta. Pedir con respeto y comprensión: “podrías por favor…”. Diferencia entre pedir y exigir.

2. Dar por sentado que como nos conoce bien, será capaz de “leernos la mente” y saber lo que queremos/necesitamos.

Las personas cambiamos con el paso del tiempo y nuestros gustos, preferencias y emociones evolucionan, conocerse a uno mismo es un proceso de por vida, tu pareja no está en tu cabeza para saber qué quieres o necesitas en cada momento. Primero, ten claro qué necesitas o quieres y luego, trata de comunicárselo de la mejor manera posible.

3. Poner límites saludables de manera recíproca.

Resulta fácil caer en la “estrategia” de quitarle importancia a un problema/conflicto en pareja porque tendemos a creer que encontrar el amor es complicado y resulta más conveniente callarnos a tener una conversación incómoda. La represión emocional no sólo no nos ayudará a que la comunicación en pareja fluya mejor, sino que irá erosionando poco a poco la relación desde dentro. Aprender a poner límites es vital para evitar un daño mayor a largo plazo.

4. Amar desde la libertad y no desde la posesión.

Te quiero porque te necesito vs te necesito porque te quiero. Esa es la diferencia entre dependencia emocional (no es amor, sino un agujero negro de sufrimiento y carencia) y amor saludable (primero me quiero y luego te quiero). Tu pareja no te pertenece ni tú a ella. Los dos elegís mutuamente invertir tiempo, energía y emoción en la otra persona de manera libre y consensuada.

5. ¿Persona completa o media naranja?

“Esa persona es mi media naranja”. Creencias como esa nos llevan de nuevo a la dependencia emocional y a sentir que no somos personas completas y que nuestra felicidad depende de estar con otra persona que nos va a “hacer felices”. Tu felicidad depende única y exclusivamente de ti mismo, tú eres tu único compañero de viaje en la vida.

6. Los problemas se solucionan en el momento adecuado.

Cuidado con no tener en cuenta el poder de las emociones en el momento en que se presentan. Cuando surge un conflicto en pareja, es natural (pero no saludable) dejarnos llevar por la ira, tristeza, asco etc. y podemos terminar diciendo o haciendo algo irreversible. Tener en cuenta que cada parte de la pareja necesita sus tiempos para procesar las emociones y calmarse, quizás no es el mejor momento tratar de solucionar los problemas cuando aparecen.

7. Estar o no estar, ésa es la cuestión.

¿Por qué lo mejor de nosotros se lo llevan nuestros compañeros de clase o de trabajo? ¿Por qué nos permitimos sacar nuestra peor versión con las personas que más nos importan? Cuando entendemos que la energía que disponemos al día es limitada, aprendemos a gestionarla de una mejor manera. Cuando un amor es saludable, puede que estar para ayudar a tu pareja de manera incondicional sea una vía adecuada para cultivar la empatía en vez de la discordia.

8. Del pasado aprenderé…

¿Sirve de algo sacar el pasado en forma de reproches durante una discusión con nuestra pareja? ¿Va a mejorar vuestra relación hablar desde el rencor? No es sencillo perdonar aquello que nos hizo daño de nuestra pareja como tampoco lo es perdonarnos a nosotros mismos por haberle hecho daño, pero hay que entender que una mala discusión cuyo contenido sea “es que tú me hiciste/dijiste” puede llevar a una ruptura.

9. Culpa vs Responsabilidad

Ejemplo 1: “tú tienes la culpa de que…”. Ejemplo 2: “pasó esto entre nosotros, estaría bien que aceptáramos nuestra parte de responsabilidad para encontrar una solución entre los dos”. La palabra culpa encierra una carga emocional negativa muy grande y es muy injusta, dado que nos devuelve a un pasado en el cual no podemos deshacer lo que hicimos. La palabra responsabilidad es la capacidad para actuar desde la madurez y nos sitúa en el presente, donde realmente sí podemos cambiar las cosas.

10. Vamos a hablarlo…

Hablar de problemas pequeños como grandes por WhatsApp o en un restaurante, cine, por la calle o centro comercial no sólo no va ayudar a crear un clima de confianza y serenidad, sino que va a potenciar vergüenzas, miedos, comparaciones etc. Resulta de vital importancia comprender que los problemas de pareja, son de competencia de la pareja y se deben hablar en un entorno privado, seguro e íntimo para llegar al mejor entendimiento y arreglo posible.

11. Valorar lo positivo vs criticar lo negativo

Cuando conduces tu coche hacia el trabajo y de repente, de encuentras en un atasco, ¿vas a conseguir que la situación cambie por tocar el claxon o enfadarte? Cuando somos adultos, no necesitamos que nuestra pareja nos diga diariamente todo lo que hacemos bien para repetir dichas conductas (refuerzo positivo) como si fuéramos niños pequeños. Pero tampoco vamos a conseguir ningún avance en la relación si nos dedicamos a quejarnos de manera recurrente y sin entender el verdadero impacto emocional sobre nuestra pareja y sobre nosotros mismos, el perpetuar dicho reproche.

 12. Cuando somos padres: ¿dejamos de ser pareja?

Ser madres y padres cambia radicalmente nuestras prioridades en la vida y nos exige diariamente ser mejores por el bien de nuestros hijos. La rutina que se crea en pareja cuando se es madre o padre, puede llevar a que, de manera natural, se deje de nutrir a la pareja con cenas, viajes, experiencias o momentos de intimidad que fueron los que mantuvieron el amor y la pasión. Si nos convertimos en padres, pero olvidamos que seguimos siendo una pareja, dejaremos de nutrir y cuidar a nuestra pareja y desaparecerán el sexo y los momentos de conexión.

13. La tríada del bienestar

¿Cuáles son los pilares de una relación de pareja? En este humilde espacio de la vida, entendemos que son 3 los ejes que no sólo ayudan a crear una relación, sino a mantenerla:

  • Confianza: vínculo que se crea con el paso del tiempo y que, por su naturaleza, resulta maleable y versátil.
  • Comunicación: proceso dinámico y cambiante que requiere actualización constante para que todos los elementos de la pareja funcionen adecuadamente.
  • Sexo: nexo de comunicación vital que se expresa a través de una diversidad infinita de posibilidades y que depende que cada pareja, encontrar la manera adecuada de expresión y mantenimiento.

 

14. Elegir adecuadamente

La elección de una persona con la que compartir la existencia puede venir definida por lo que creemos que queremos, lo que creemos que necesitamos, lo que necesitamos ser o aprender de esa persona, lo que buscamos en un determinado punto de nuestra vida etc. La persona que nos elija a nosotros, también va a ver condicionada su existencia para bien o para mal, estando con nosotros. Quizá puede ser mejor elección la que hacemos no dejándonos llevar por caprichos pasajeros, sino por valores y compatibilidades reales.

15. El muro de las expectativas 

Las expectativas son creencias irracionales que vertemos sobre nosotros mismos, la pareja y sobre el mundo que nos rodea. Nos alejan de la realidad porque no vemos lo que es, sino lo que “debería ser”. Cuando negamos la realidad y la proyectamos en forma de expectativas, añadimos un filtro negativo más a nuestra visión de las cosas y eso, inevitablemente, distorsiona la estabilidad en la pareja.

16. La visión de la familia política

¿Te gustaría oír hablar mal de la gente que te importa? Tanto la familia propia como la familia política (la de nuestra pareja) pueden ser fuentes de tensión y conflicto. Como también pueden ser fuentes de alegría y apoyo. En el momento en que, por cualquier motivo, se vierten en presencia de la pareja, comentarios despectivos o hirientes acerca de la familia política; estamos abriendo una brecha sustancial que puede llegar a convertirse en un punto de no retorno. En este sentido, podemos ser sinceros, pero siempre y cuando nuestro “comentario” se haga desde el respeto y vaya acompañado de una propuesta que mejore la situación o el conflicto existente.

17. Negociar para evolucionar juntos

Tanto desde el marco de la no convivencia como desde la convivencia misma, mantener una relación de amor saludable con la pareja, pasa por una negociación diaria. Esto es, encontrar juntos lo mejor para ti, lo mejor para mí y lo mejor para los dos en todas y cada una de las decisiones que haya que tomar. Desde qué día nos vemos, en qué momento de la semana limpiamos casa, hasta en qué invertimos el dinero en común.

18. Egoísmo vs Empatía

¿Qué es lo mejor para ti? ¿Qué es lo mejor para mí? ¿Esto que estamos haciendo supone un ganar ganar? A veces el mayor acto de amor que podemos demostrar a una persona que nos importa, es dejarla marchar. En una época en la que el individualismo salvaje impera en las relaciones sociales, no es sencillo encontrar a personas tanto dentro como fuera de la pareja que más allá de ver por sí mismas, sean capaces de poner su tiempo, energía y emociones al servicio de algo más grande que sí mismos. El amor implica sacrificio, pero también constancia y esfuerzo constante. No se trata de una lucha ni de quedar por encima del otro, sino de estar dispuestos a cocrear un proyecto de vida en común en el cual, los dos vayamos en la misma dirección emocional y vital.

 

Bibliografía

 

Vivir en nuestra mente | Despertar nuestro crecimiento

Vivir en nuestra mente | Despertar nuestro crecimiento

Necesidad Visceral

Resulta curioso comprobar cómo vivimos nuestra vida. Las decisiones que vamos tomando o no, deciden el rumbo que seguiremos. La motivación que tengamos o no, juega un papel clave en la forma en la cual, vamos a desarrollar las acciones que darán forma a nuestra hoja de ruta vital. Serán muchos los factores que influyan en lo que nos deparará el porvenir; contextos sociales, estilo de crianza, ambiente, genética, amistades que nos iremos encontrando, amores, aprendizajes, errores que vayamos cometiendo, lecciones que aprendamos o no, trabajos que llevemos a cabo, viajes que supondrán ampliación de perspectiva, hábitos que nos definirán y un largo etcétera.

Todas esas vicisitudes que neurona a neurona, tristeza tras tristeza, piedra a piedra, van configurando nuestra personalidad y marcarán lo que llegaremos a ser. Tendremos opciones para elegir, tendremos esperanzas que conservar, tendremos sufrimientos que soportar, tendremos amores que experimentar, tendremos alegrías que explotar, tendremos saltos al vacío que hacer…  Necesidad es una palabra que guarda un potencial enorme, muchas veces denostada en vano, muchas veces desconcertantemente instintiva. Como vamos a ir descubriendo, existen multitud de necesidades que exigen ser satisfechas para el mantenimiento de la vida humana y otras, que su cubrimiento es opcional.

Una mirada a los grandes

Abraham Maslow nos propuso en la década de los 70 su célebre pirámide de las necesidades. Aquí le vamos a dar una vuelta y vamos a englobar todas la necesidades, bajo una perspectiva más contemporánea y adaptada, en 4 categorías:

  • Necesidad de Trascendencia

En esta macro-categoría, podemos incluir la necesidad de sentirnos autorrealizados con la labor a la que dedicamos nuestra vida y por supuesto, a que dicho empeño cause un impacto positivo y sirva para mejorar la calidad de vida de los demás.

  • Necesidad Cognitiva

Esta necesidad intelectual puede significar nutrir nuestra mente de aprendizajes y conocimientos, favorecidos por la curiosidad. Otra necesidad sería la de sentirse saludable a nivel corporal, tal y como afirmaba la famosa cita de Bruce Lee: «mens sana in corpore sano».

  • Necesidad de Amor

¿Qué podríamos decir del amor? Esa fuerza de la naturaleza que puede transformarlo o destruirlo todo, sin embargo, bien llevada nos puede ayudar a despertar el potencial propio. Necesitamos sentirnos amados, así como cubrir una necesidad de espiritualidad a través de la fe y la esperanza, tan necesarias en tiempos de crisis. Resulta esencial, aprender a amarnos primero a nosotros mismos para poder así, posteriormente, amar adecuadamente a nuestros seres queridos.

  • Necesidades Fisiológicas

Todas aquellas necesidades que a nivel primitivo, resulta imperativo saciar: hambre, sueño, hidratación, sexo, respiración y equilibrio térmico. Quizá las necesidades viscerales a las que aludimos, necesidades instintivas, sensaciones provenientes de lo más profundo de nuestro ser que nos empujan a ser satisfechas. También pueden estar relacionadas con áreas sociales, familiares, laborales  etc. .

Llega un momento en tu vida en la que das cierto número de pasos, y poco a poco, vas dándote cuenta de que algo anda mal y que no estás donde deberías estar. Sientes una quemazón en el alma que clama libertad, sientes una vibración psicológica que te avisa que necesitas ir más deprisa, que necesitas mejor tu calidad de vida.

Salto hacia adentro

Lo que negamos nos esclaviza, lo que aceptamos nos transforma. Esta frase me gusta mucho porque imprime una verdad muy real. Pongamos un ejemplo de vida: vamos viviendo nuestra vida y de repente, el día que menos nos esperábamos, fallece una persona muy querida. Al principio, nos negamos a creer que eso es cierto, tomamos cartas en el asunto pensando que estaba bien de salud y que puede que sea un error, luego creemos que fue una injusticia que muriese porque era joven y dejaba atrás a gente importante. Conforme pasan las horas y los días, vamos asimilando la noticia y luego, entramos en el ritual particular de despedirnos de esa persona para siempre. La etapa final del Duelo es la aceptación. Pero hasta que no lleguemos a aceptar dicha tragedia, no nos liberaremos de ese sufrimiento por tal natural suceso.

El peor desenlace, podría ser que entremos en una dinámica psicológica en la cual, neguemos de manera tajante e ineficiente, dicho suceso. En tal caso y si estas decisiones siguen su curso,  podemos llegar a desarrollar un proceso de Duelo crónico. En tal caso, el proceso de duelo se vuelve permanente y genera un inmenso sufrimiento emocional y psicológico a la persona que lo padece. También se puede dar el caso de darse a la vez como parte de una Depresión Mayor. Todos hemos vividos una pérdida importante en la vida, antes o después es una etapa por la que pasaremos, nos guste o no. El ciclo de la vida se regenera sin fin. La otra cara de la moneda, es que ese momento de crisis nos dé pie salir fortalecidos, tal y como sucede con la Resiliencia o en el crecimiento postraumático. Pero esto, lo dejaremos para otra ocasión y lo veremos con mucha más profundidad.

Si en algún momento de tu vida, has sentido este impulso que te indica que alguna área de tu vida no anda como te gustaría, que sientes que estás estancado y no sabes cómo salir de este bucle negativo que no te proporciona aquella ilusión perdida de antaño. Estás en buenas manos, porque te vamos a acompañar en tu proceso de alcanzar tu mejor versión. Esa que se encuentra al otro lado de todos tus miedos, esa que tan sólo hallarás cuando salgas de tu zona de confort. Cuando sientas que estás listo para emprender el viaje que comience por ese salto hacia adentro, ese viaje de autoconocimiento que te permita romper las barreras que te fueron impuestas desde pequeño y que conforman el tejido de creencias limitantes que te impiden ver más allá de lo negativo.

Tu siguiente paso

Comprendo que puede dar miedo no saber qué hacer con tu vida, entiendo que puede ser intimidante dejar tu trabajo de toda la vida para hacer un viaje de autodescubrimiento que te lleve al sendero en busca de tus sueños de toda la vida, puedo llegar a sentir esa impotencia de pensar: «quiero hacerlo pero no puedo». Rápidamente, nuestra mente se encarga de hacernos ver todas las cosas malas que supuestamente nos sucederán si damos ese salto al vacío. Pero no nos confundamos, esos pensamientos forman parte de ése MIEDO que se encargará de que nos sintamos paralizados ante esas decisiones. Un gran amigo me dijo una vez que «el miedo te hará más daño que aquello a lo que temes». Con toda la razón del mundo, te invito a que tomes una hoja o un dispositivo electrónico y que escribas punto por punto, cómo te gustaría que fuera tu vida dentro de 5 años.

Analiza si lo que estás haciendo hoy te acercará o no a esa vida soñada tuya. Y te planteo otro pequeño ejercicio que dará comienzo a tu giro de 180 grados: empieza por dar ese paso que no suponga ningún reto pero que te sirva para vencer esa barrera mental. Te regalo un ejemplo: si deseas empezar a cuidar tu cuerpo y mente a través del ejercicio, pero ves un mundo empezar a salir a correr, hacer bicicleta o apuntarte al gimnasio; tu primer objetivo podría ser, que al día siguiente te levantes temprano y  te pongas la ropa de deporte. ¿Ves qué fácil? Sin darte cuenta, has roto esa barrera mental que te decía que no podrías hacerlo (MENTIRA). Analiza cuál es tu pequeño primer paso que te llevará a conseguir GRANDES resultados en tu vida personal.

¿Habéis sentido esta sensación? Para mí será un placer leer vuestras opiniones en los comentarios. Esa etapa en tu vida en la que sientes que vas a la deriva en un océano de dudas: trabajos que no llenan, sueldos insuficientes, ambientes tóxicos, parejas carcelarias, amistades interesadas y superficiales, discusiones familiares que esconden ignorancias y miedos, anestesias que conllevan adicciones sin retorno, accidentes de los cuales no vemos el trasfondo, estudios que desaprovechan potenciales, tiempos perdidos en miradas que no comprenden…